El Papa subraya que la calidad de vida no es sólo bienestar material
El Papa está convencido de que la idea de calidad de vida no debe reducirse al concepto de bienestar material y entiende que se debe atribuir al ser humano una dignidad en materia de salud desde que es concebido hasta el momento de su muerte natural
El Papa está convencido de que la idea de calidad de vida no debe reducirse al concepto de bienestar material y entiende que se debe atribuir al ser humano una dignidad en materia de salud desde que es concebido hasta el momento de su muerte natural. La reflexión está contenida en un mensaje enviado por Juan Pablo II al congreso organizado entre este lunes y el miércoles por la Academia Pontificia de la Vida sobre "La calidad de la vida y la ética de la salud". En el mensaje, el Pontífice apunta que términos como "calidad de vida" y "promoción de la salud" suscitan algunos interrogantes y, a veces, contradicciones que requieren ser aclaradas. Recuerda la doctrina de la Iglesia al señalar que los seres humanos gozan de una "calidad esencial" por el hecho de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios y poseen una "dignidad superior a los de otras criaturas". Es esa dignidad la que "permanece en cada momento de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural. Por tanto el hombre debe ser respetado en cualquier condición de salud, enfermedad e invalidez". En esta línea, hace un llamamiento a que la sociedad promueva las condiciones adecuadas para el desarrollo armónico de la personalidad de cada uno, "a partir del reconocimiento del derecho a la vida". En el texto, el Papa lamenta que la expresión "calidad de vida" asuma progresivamente un significado que está lejos de la interpretación basada "en una recta antropología filosófica y teológica". "Se está favoreciendo una noción de calidad de vida que es selectiva y que consiste en la capacidad de gozar y experimentar placer o también en la capacidad de participación en la vida social. En consecuencia, se niega la calidad de vida a los seres humanos que todavía no son capaces de entender y querer, o ya no lo son", escribe el Pontífice. Asimismo, la idea de salud también se ha desviado, según Juan Pablo II, para quien esa palabra debe designar la dimensión corporal, pero también la psicológica, la espiritual y la moral. "Cierto, la salud no es un bien absoluto. No lo es, sobre todo, cuando es entendida como simple bienestar físico, convertida en mito hasta coartar u olvidar bienes superiores, alegando razones de salud incluso para rechazar la vida que nace", afirma el Papa en alusión al aborto. Asegura que "adecuadamente entendida, la salud es uno de los bienes más importantes, respecto al que tenemos una gran responsabilidad, hasta el punto de que sólo puede ser sacrificada para alcanzar bienes superiores en el servicio a Dios, la familia, el prójimo y la sociedad".




