Un ingeniero nicaragûense proyecta nueva red eléctrica de Kabul
El ingeniero nicaragûense Héctor Khalona es uno de los tres expertos designados por el Banco Mundial para realizar el proyecto de reconstrucción de la red eléctrica de Kabul, que según dice, ha sido destruida "a conciencia" en los 25 años de guerras que ha vivido Afganistán.
Kabul.--- El ingeniero nicaragûense Héctor Khalona es uno de los tres expertos designados por el Banco Mundial para realizar el proyecto de reconstrucción de la red eléctrica de Kabul, que según dice, ha sido destruida "a conciencia" en los 25 años de guerras que ha vivido Afganistán.En una entrevista con EFE, Khalona, quien llegó a la capital afgana hace poco más de un mes, explicó que "sólo un 30 por ciento de la ciudad tiene electricidad y hay lugares donde se observa que las líneas han sido desmanteladas a conciencia, con el animo de destruirlas, lo que sucedió en los cinco años en que gobernaron los talibanes", de 1996 a 2001.Como ejemplo, el ingeniero citó la línea de alta tensión que une Kabul con su principal central hidroeléctrica, la de Sarobi, a unos 62 kilómetros al sur de la ciudad, que "tiene los postes muy erguidos y peladitos"."Arrancaron los cables con dos fines: Uno económico, el de quitar el aluminio para venderlo, y otro ideológico, para cumplir con el principio talibán de que la electricidad no era necesaria", explicó Khalona, cuyo apellido es checo pero se enorgullece de tener un aspecto "muy nicaragûense, que dice ser "herencia de mi abuela paterna indígena".Conversador ameno, muy sociable y un pozo de sabiduría en materia de electricidad y literatura, Khalona, de 42 años, mata charlando parte de los ratos de ocio y "aburrimiento" en el modesto hotel de Kabul donde está casi confinado fuera de horas de trabajo, por medidas de seguridad "exigidas por el Banco Mundial"."Me gradué en ingeniería en Rusia, donde llegue en 1982, pocos días antes de la muerte de Bresnev, y vi también la muerte de Andropov y la llegada al poder de Chernenko", dijo, antes de explicar que luego se licenció en Suecia "e hice estudios sobre cuestiones prácticas en España, Estados Unidos y Colombia".Trabajó para la compañía española Unión Fenosa y, tras abandonar esa empresa, montó su propia consultoría de proyectos eléctricos en Managua, donde fue contratado por la firma alemana Decon para este encargo del Banco Mundial, en el que cuentan con un presupuesto de 72 millones de dólares.El y otros dos ingenieros alemanes preparan un proyecto, "tipo ´llave en mano´ para el cliente, que es el Ministerio de Aguas y Electricidad de Afganistán, que se entregará en enero o febrero, con el diseño de la nueva red, especificaciones técnicas de materiales y equipos y documentos de licitación"."Nuestra compañía también asistirá en la evaluación de las ofertas y en la supervisión de la construcción hasta la puesta en marcha", que, según dijo, "se espera que esté totalmente en funcionamiento a principios de 2007", con el suministro de varias centrales hidroeléctricas.En este punto hizo un inciso y señaló que "algunas compañías españolas podrían estar interesadas en la construcción del proyecto, pues tienen bastante experiencia en zonas de conflicto, mientras que las de otros países tienen menos".Antes de eso, en enero o febrero próximos, Kabul va a recibir ya electricidad de las centrales, "en exceso, pues no hay correspondencia con la demanda, ya que dos tercios de la red de la ciudad están inutilizados y no se podrá distribuir hasta haberla reconstruido"."Después, la energía disponible será suficiente", recalcó, al tiempo que reconoció que tienen "algunos problemas de personal", pese a que se mostró satisfecho del equipo de ingenieros afganos que colabora con él, "pues las guerras, aunque han destruido la parte material, no lo han destruido a ellos y trabajan con ganas"."Algunos son buenos ingenieros y el Gobierno afgano está formando a otros, además de que hay muchos fuera del país que pueden volver cuando haya condiciones de seguridad", apuntó.Explicó que "para este mes de Ramadán (de ayuno musulmán), cuando creemos que el rendimiento de los técnicos afganos puede disminuir, hemos contratado un equipo indio, para no perder el ritmo de trabajo".En cualquier caso, se mostró animado y anunció alegre que "el 1 de diciembre, del modo que sea, me iré a Nicaragua para la graduación, el día 4, de mi hija, María Daniela, que ya tiene 17 años, y volveré en enero para finalizar el trabajo en abril".En ese viaje también podrá tranquilizar a algunos de sus colegas y amigos, "pues hace poco me han contado unos compañeros que en Managua, donde sabían que me había venido a Afganistán, les preguntaron: ¿Sigue vivo Khalona?".




