Emigración, imparable mientras salarios sean insuficientes
La emigración procedente de Latinoamérica seguirá siendo "imparable" mientras no exista allí suficiente oferta de trabajo o los salarios no basten para mantener una familia, aseguró en Ginebra el ministro ecuatoriano de Trabajo, Martín Alberto Insúa.
GINEBRA.--- La emigración procedente de Latinoamérica seguirá siendo "imparable" mientras no exista allí suficiente oferta de trabajo o los salarios no basten para mantener una familia, aseguró en Ginebra el ministro ecuatoriano de Trabajo, Martín Alberto Insúa.Insúa, que asiste a la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), explicó a EFE que en Ecuador el salario mínimo es de 122,88 dólares mensuales mientras que en Brasil es de 86 dólares y en Bolivia, de unos 80 dólares.Sin embargo, la cesta de la compra para una familia de cuatro miembros ha sido fijada por el Instituto del Censo y Estadísticas (INEC) en 320 dólares, con lo que sólo si trabajan los dos cónyuges- -algo muy difícil en el campo- "puede completarse"."Mientras en España, un ecuatoriano o cualquier otro país latinoamericano pueda ganar, por el contrario, entre 500 y 600 dólares al mes y enviar a casa 200 o 300 dólares, la emigración no va a terminar", pronosticó el ministro.Insúa explicó que la fuerte emigración ha dado lugar en algunas regiones de Ecuador como la austral a falta de mano de obra en sectores como la construcción o la hostelería, que requiere fuerza de trabajo especializada.En relación con el convenio bilateral de inmigración con España, señaló que el problema es que se estableció una cifra de 33.000 puestos de trabajo para ecuatorianos -21.000 para trabajadores temporales, 3.000 para empleos domésticos y 8.000 para trabajos de tipo permanente- pero sin determinarse en qué plazo se cumpliría.Sólo en Guayaquil, se presentaron cerca de 20.000 solicitudes de personas deseosas de emigrar a España, y hasta el momento han llegado más de 30.000 en todo el país, y lo que se está haciendo es metiendo sus datos en un banco de datos como recomendó la Organización Internacional para las Migraciones.Sin embargo, según reconoció el ministro, las peticiones de mano de obra por parte de empresarios españoles llegan con cuentagotas porque les resulta a éstos más barato contratar temporalmente a trabajadores del Este de Europa aunque sólo sea por los menores gastos de transporte.Insúa predijo, sin embargo, que muchos de sus compatriotas seguirán intentando emigrar con o sin papeles: "La única forma de que disminuya la emigración en Ecuador, como en otros países del continente como Colombia o México, es generando trabajo debidamente remunerado".Ecuador no sufre sólo una sangría de trabajadores sin especializar, sino también de profesionales como médicos - hay muchos concursos en los que quedan plazas vacantes porque no se presentan suficientes aspirantes- o de mano de obra cualificada como ebanistas.El país andino ha firmado un convenio con Japón, que ofrece ayuda por ocho millones de dólares "en el sector de la maquinaria metalmecánica, fundamentalmente" y formación profesional."Ecuador, agregó el ministro, tiene con todo ciertas ventajas fundamentales con respecto a otros países como la paz de quedisfruta"."Además, la economía en general va a beneficiarse de la apertura, a mediados del próximo año, de la apertura de un segundo oleoducto", señaló Insúa."El setenta por ciento de los ingresos que se obtengan de su puesta en marcha se destinarán a pagar la deuda exterior y los seguros sociales, un diez por ciento irá a educación y salud y otro tanto a atender eventuales contingencias", precisó.Ecuador se está beneficiando asimismo del control de la inflación llevado a cabo por el Gobierno del presidente Gustavo Noboa: de un 100 por ciento, bajó a un 22 por ciento, primero, a un 16 por ciento en una segunda fase, y este año será de un 8 o un 9 por ciento, aseguró.El ministro recordó que Ecuador fue el año pasado el país con mayor crecimiento de América Latina con un 4 por ciento, que puede incluso superarse este año y reconoció que las remesas anuales de los emigrantes -entre 1.000 y 1.200 millones de dólares- "no es algo de lo que el Gobierno pueda ufanarse, sino una realidad".




