El euro recibe poco eco en una Rusia dolarizada

Rusia, con su economía fuertemente ligada al dólar, espera con tranquilidad la puesta en circulación del euro, que puede traer dolores de cabeza a quienes guardan sus ahorros en marcos alemanes, la segunda divisa preferida por los rusos.

MOSCU.---- Rusia, con su economía fuertemente ligada al dólar, espera con tranquilidad la puesta en circulación del euro, que puede traer dolores de cabeza a quienes guardan sus ahorros en marcos alemanes, la segunda divisa preferida por los rusos.

La puesta en circulación de la moneda única europea no afectará en un futuro cercano al papel que actualmente desempeña el dólar estadounidense en la economía de Rusia, declaró el viceprimer ministro ruso, Alexéi Kudrin.

"El dólar seguirá siendo la principal divisa y el euro no lo desplazará en las cuentas con la Federación Rusa durante mucho tiempo", dijo el número dos del Gobierno ruso.

Pero resaltó que la aparición del euro es un "proyecto impresionante" y "una lección de integración de divisas mundiales".

Opinó que, pese a que la influencia de la economía estadounidense en la mundial y especialmente en la rusa es muy fuerte, el papel de la nueva moneda en Rusia "irá en aumento", aunque "el euro deberá ganar posiciones en una lucha larga y compleja con el dólar".

"La introducción del euro contribuirá al acercamiento de las economías" de Rusia y de los Quince, añadió Kudrin, quien recordó que la Unión Europea es el mayor socio comercial de Moscú.

Kudrin, que es también titular de Hacienda, explicó que "Rusia está interesada en la existencia de una moneda europea fuerte, pues la reducción de los gastos de transacción facilitará de forma cardinal las operaciones financieras".

El número dos del Gobierno hizo estas declaraciones en una conferencia en Moscú donde la nueva divisa europea fue presentada oficialmente en Rusia.

Tatiana Paramónova, directora adjunta del Banco Central de Rusia (BCR), informó de que esta entidad ha denominado en euros un diez por ciento del total de las reservas nacionales de oro y divisas, y adelantó que "esta presencia irá en aumento".

Paramónova aseguró que las autoridades rusas ya han adoptado las medidas necesarias para que monedas nacionales europeas se cambien por euros.

Así, el BCR advirtió a la población del peligro de la aparición de euros falsos y recomendó abstenerse de comprar la nueva divisa europea antes del 3 de enero de 2002.

En esa fecha, primer día laboral en Rusia del próximo año, cuando empiezan a entrar en circulación los billetes europeos, el BCR y los bancos comerciales deben iniciar operaciones con euros en efectivo, aunque lo pueden impedir barreras burocráticas de última hora.

Andréi Kazmin, director del Sberbank (banco de ahorros estatal), denunció que las reservas de billetes europeos adquiridas por esa entidad fueron paralizadas en las aduanas por no haberse publicado todavía la orden del BCR que reconoce al euro como moneda de pago.

Michel Peririn, presidente de la sucursal rusa del Raiffeisenbank austríaco, explicó que lo mismo ha sucedido con los euros encargados por las filiales de los bancos europeos a sus oficinas centrales.

En cuanto a la población, la inmensa mayoría de los rusos con capacidad de ahorro guarda su dinero en dólares en efectivo debido a la desconfianza en la moneda nacional, el rublo, y en el sistema bancario tras el colapso del agosto de 1998.

Según distintas fuentes, la población tiene en su poder entre 40.000 y 80.000 millones de dólares en metálico.

A quienes sí puede golpear duramente la llegada del euro es a aquellos ciudadanos que guardan sus ahorros en marcos alemanes, la segunda divisa fuerte más popular en Rusia.

Según expertos del BCR, actualmente la población esconde "en el calcetín" hasta 7.000 millones de marcos alemanes y muchos por falta de información oficial ni siquiera están al tanto de que corren el riesgo de perder esos ahorros.

Kazmin sugirió a los interesados cambiar todos sus ahorros en divisas nacionales europeas a dólares o rublos; otra posibilidad es que, antes del Año Nuevo, los coloquen en cuentas del Sberbank para que éste los convierta automáticamente en euros.

A partir de enero próximo el Sberbank sólo aceptará las divisas europeas salientes con una cuantiosa comisión para los clientes, pues para cambiarlas a euros deberá enviarlas a los bancos emisores de los respectivos países de la UE.

Por otro lado, algunos temen que los comercios rusos aprovechen la entrada del euro en circulación para incrementar los precios de los artículos de consumo, sobre todo ropa y calzado.

Gran parte de estos bienes proceden de países de la Unión Europea y la rampante especulación en Rusia no podría haber esperado mejor razón que el cambio de moneda para justificar un "redondeo" al alza en sus productos.

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