Bush busca consolidar el ALCA pese a carecer de "vía rápida"
George W. Bush acude a la Cumbre de las Américas, su primera gran reunión multilateral, dispuesto a consolidar el liderazgo de EEUU en la liberalización del comercio, a pesar de que aún no tiene la autoridad de "vía rápida" para la negociación de acuerdos comerciales.
WASHINGTON.--- George W. Bush acude a la Cumbre de las Américas, su primera gran reunión multilateral, dispuesto a consolidar el liderazgo de EEUU en la liberalización del comercio, a pesar de que aún no tiene la autoridad de "vía rápida" para la negociación de acuerdos comerciales.El presidente de Estados Unidos, que acaba de recibir buenas notas por la crisis con China por un avión espía, quiere también aprovechar la cumbre para continuar asentando su figura en la arena internacional.Bush es uno de los grandes promotores de la extensión del libre comercio a todo el continente y también apoya firmemente los otros dos principales objetivos de la Cumbre: la consolidación de la democracia y el reforzamiento del papel de la Organización de Estados Americanos (OEA).A pesar de que lleva menos de tres meses en el cargo, Bush ha hecho sus deberes y llegará a la reunión tras haberse reunido con los dirigentes de siete de los países presentes: México, Canadá, El Salvador, Colombia, Brasil, Chile y Argentina.En este sentido, Bush recibe hoy en la Casa Blanca al presidente de Chile, Ricardo Lagos, con cuyo país Washington mantiene negociaciones para la liberalización comercial.La cumbre estará protagonizada por el refrendo a la puesta en marcha del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para antes del 31 de diciembre del 2005."El presidente está comprometido a conseguir que el ALCA esté en marcha y funcione lo antes posible", señaló la consejera de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice, en su última declaración sobre el asunto.Y es que Bush ha manifestado de forma insistente su apoyo a la creación del ALCA en cada manifestación pública sobre la liberalización del comercio internacional.Sin embargo, Bush llega a la cumbre sin la autoridad para la negociación de acuerdos comerciales por la vía rápida, asunto que lleva siete años atascado en el Congreso.Y tampoco está claro cuándo podrá conseguirlo. En las últimas semanas, ni Rice ni otros funcionarios de la Casa Blanca han dado indicios de cuándo el Gobierno podrá pedir al Congreso esa autoridad.Parece que el presidente y sus consejeros esperan el momento oportuno para lograr una victoria sin complicaciones, ya que hay un considerable grupo de congresistas que pueden oponerse a ello, aunque el Gobierno confía en una victoria holgada.En el Congreso hay bastantes legisladores con motivos para no mostrar entusiasmo por el ALCA: demócratas que temen las consecuencias en el empleo industrial en EEUU y quieren cláusulas laborales y medioambientales, y republicanos de zonas específicas, como las agrícolas, que temen un impacto negativo en sus distritos.EEUU apoyaba la idea de adelantar la puesta en marcha del 2005 al 2003, pero se conformó con la decisión de la reciente reunión de Buenos Aires de mantener la primera fecha, tal vez porque puede ayudarle a convencer a su Congreso y vencer la renuencia de otros países.Washington está convencido de que el libre comercio (y el ALCA como parte de él) es fundamental para el crecimiento de la economía, junto con la contención de precios que fomenta la competencia con los productos importados de países con mano de obra más barata.El Gobierno estadounidense también tiene que tratar de allanar las objeciones de algunos países latinoamericanos menos convencidos que Chile de las bondades del ALCA y que temen una "apisonadora" de las grandes empresas norteamericanas.Siguiendo el ejemplo del Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte, Washington pone a México como paradigma de las ventajas de esta idea: aumento de las inversiones, del empleo, del crecimiento económico y cambio social que consolida la democracia.En este sentido, Estados Unidos respalda plenamente los objetivos de la Cumbre de las Américas de poner en marcha la llamada "cláusula democrática" y de reforzar el papel de la OEA.Como colofón, el nuevo gobierno de Washington busca en esta III Cumbre de las Américas demostrar que el resto del continente es un lugar preferente en su política exterior."El continente no es un lugar de segunda" para el presidente, recalcó Rice.




