Dolor en bebés aumenta sensibilidad
El dolor es, siempre, una sensación subjetiva, pero es probable que los niños que de recién nacidos han sido sometidos a penosos tratamientos médicos para salvar su vida, queden con una mayor sensibilidad al dolor, según un estudio que publicó hoy la revista Science.
Washington ---- El dolor es, siempre, una sensación subjetiva, pero es probable que los niños que de recién nacidos han sido sometidos a penosos tratamientos médicos para salvar su vida, queden con una mayor sensibilidad al dolor, según un estudio que publicó hoy la revista Science."El dolor y el daño en los tejidos a edad tan temprana pueden hacer que el cerebro se desarrolle de manera diferente", dijo Maryan Ruda, jefa de investigación en la sección de ciencias neurológicas en el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial.Los biólogos reconocen que hay estímulos que dañan los tejidos y causan el dolor, pero para cada persona es diferente el grado de estímulo que causa incomodidad, dolor soportable, un dolor crónico o el sufrimiento insoportable.El dolor es la experiencia que se asocia con el daño, potencial o real, a los tejidos en una parte del cuerpo, pero también es una sensación desagradable y por lo tanto es una experiencia emocional.Hay muchas personas que notan un dolor a pesar de que no tienen un daño en los tejidos, y habitualmente esto ocurre por razones psicológicas, por lo cual los médicos no tienen, en general, maneras de distinguir la intensidad del sufrimiento sobre el que se les informa.Por ello, los investigadores usan lo que llaman "umbrales del dolor", esto es, la experiencia mínima que el sujeto reconoce como dolorosa.En psicofísica se define un umbral como el nivel al cual se reconoce el 50 por ciento del estímulo, y en este caso el umbral de dolor es el nivel al cual el 50 por ciento del estímulo se reconoce como doloroso.En el otro extremo de la escala está el nivel de máximo dolor que un sujeto puede o está dispuesto a soportar, y como éste también es un grado subjetivo las mismas consideraciones limitan el valor clínico de la tolerancia al dolor como umbral.Los investigadores en Bethesda determinaron que las ratas de laboratorio que sufrieron dolor y daño en los tejidos en el comienzo de su vida, de alguna manera sufrieron una "reconfiguración" del sistema nervioso y quedaron más sensibles al dolor.En este experimento los científicos inyectaron un compuesto irritante en la pata trasera izquierda de ratas recién nacidas para causar una hinchazón. Uno de los grupos recibió la inyección 24 horas después del nacimiento, lo cual equivale a 24 días en la vida humana, y el otro grupo recibió la inyección dos semanas después del nacimiento, un período que equivale a la adolescencia humana.Luego los investigadores probaron la sensibilidad de las ratas, ya adultas, al dolor.Las ratas que habían recibido la inyección en el primer día de vida, reaccionaron con más fuerza cuando se inyectó un irritante en su pata izquierda y ésta fue expuesta al calor.Las ratas que recibieron la primera inyección a las dos semanas de haber nacido no mostraron mayores diferencias con las ratas normales.Ruda explicó que los científicos todavía no han vinculado directamente las conclusiones de sus estudios con animales a los infantes humanos, pero es probable que ocurran cambios similares cuando los bebés sufren dolores e inflamaciones.Este sufrimiento a veces es la consecuencia inevitable de los tratamientos médicos -que incluyen cirugía, uso de aparatos, inyecciones y medicamentos- en los bebés que padecen condiciones de salud o defectos físicos que amenazan su vida.Asimismo, la psicóloga Karen Berkley, del Programa de Neurociencias en la Universidad del Estado de Florida, sostiene que las mujeres tienen un umbral de dolor más bajo que los hombres, y por ello reaccionan a estímulos menores."Quizá el sistema nervioso crea una situación dolorosa, no como respuesta inmediata a un estímulo, sino como medio para aumentar la probabilidad de que el individuo se mantenga sano", indicó.El umbral de dolor generalmente más bajo de las mujeres y su disposición a reconocer el dolor puede ser, según Berkley, un mecanismo de protección que contribuye a su salud."En cierto modo, lo que hacen las mujeres es que reconocen el problema antes y eso les da más medios para resolverlo", añadió. "Así a la mayor vulnerabilidad, viene una mayor fortaleza" y una expectativa de vida más larga.




