NUEVO BIOCHIP PODRIA AYUDAR A FRENAR EPIDEMIA DE TUBERCULOSIS
Los laboratorios Argonne de la Universidad de Chicago anunciaron que han creado un nuevo "biochip" que podría frenar el rebrote de tuberculosis observado en todo el mundo.
Los laboratorios Argonne de la Universidad de Chicago anunciaron que han creado un nuevo "biochip" que podría frenar el rebrote de tuberculosis observado en todo el mundo.
No se trata de un medicamento como tal contra la tuberculosis, que mata a tres millones de personas cada año, sino de una tecnología que comprueba a la vez miles de reacciones bioquímicas para averiguar cuál es la cepa que ha infectado a un paciente, han explicado fuentes del laboratorio.
Aunque actualmente están disponibles medicamentos eficaces contra la enfermedad, existen numerosas cepas de la misma bacteria (Mycobacterium tuberculosis), lo que hace muy difícil, costoso y prolongado el tratamiento de cada enfermo.
La nueva tecnología, diseñada por científicos rusos y estadounidenses, acelerará notablemente la identificación de la cepa contagiosa y aconsejará cual es el medicamento más eficaz, lo que se considera clave en el éxito para controlar el mal.
El Laboratorio Nacional Argonne, que está gestionado por la Universidad de Chicago, indicó que la tecnología es aún experimental, pero ha dado muy buenos resultados.
La tuberculosis infecta cada año entre 7 y 8 millones de personas. En Rusia ha diezmado a la población carcelaria y, en algunas instituciones sanitarias, la tuberculosis del 80 por ciento de los pacientes es resistente al menos a un antibiótico.
"Igual que los chips de las computadoras, que realizan millones de operaciones matemáticas por segundo, los biochips pueden realizar miles de reacciones bioquímicas en apenas unos segundos", ha explicado Harvey Druke, director adjunto de los laboratorios.
El biochip diseñado contiene cerca de 10.000 pequeños receptáculos de gel que funcionan como minitubos de ensayo. En ellos se identifica la bacteria causante de la tuberculosis mediante análisis de fragmentos de ADN (ácido desoxirribonucleico) y así se identifica también su capacidad de resistencia a las drogas.
"Con la tecnología avanzada de biochips, hemos obtenido toda la información que necesitamos en apenas un par de horas", ha señalado Drucker, quien destaca el hecho de que, además, esta tecnología evita los denominados "falsos positivos".
Pese al optimismo que el nuevo diseño ha extendido entre los investigadores, los científicos sostienen que los biochips aún deberán salir del laboratorio para ser probados en casos directos de enfermos de tuberculosis y quizás tarden algunos años hasta llegar al mercado.
"Considerando que la tuberculosis es una epidemia global, se deben de dar algunos pasos urgentes para poder acelerar el proceso".
Esta nueva herramienta ha sido diseñada por científicos de la Academia Rusa de las Ciencias y del Departamento de Energía, mediante los institutos de Biología Molecular Engelhardt y del laboratorio Argonne.
El bacilo de la tuberculosis fue descubierto en 1882 por el médico alemán Robert Koch, quien otorgó su apellido al bacilo causante del mal, al que también se denomina Bacilo de Koch.
Aunque el contagio de la tuberculosis es menos frecuente que el que producen otras bacterias o virus, las condiciones higiénicas y de salud de la población son determinantes para que la infección se expanda por contagio




