Suplementos de hierro no siempre favorecen a mujeres gestantes
El consumo de hierro en medicamentos por parte de mujeres embarazadas puede ocasionar efectos secundarios en quienes no sufren de anemia.


Cuando una madre consume mayor cantidad de hierro de la que necesita, por ejemplo con estos suplementos, puede que durante el embarazo padezca de diabetes o de estrés oxidativo, es decir, un desequilibrio orgánico que puede relacionarse con infertilidad, preeclampsia y abortos espontáneos. De esta manera lo explican José Orozco, docente de la U.N., y la investigadora Esperanza Holguín Hernández, en un estudio en salud pública realizado con mujeres gestantes en Bogotá, Cali, Barranquilla y Manizales. Los resultados fueron presentados frente a la controversia que genera la existencia de programas que promueven el consumo masivo de este elemento
La discusión se centra en que aunque esta estrategia en algunos casos puede contribuir a resolver el problema, al menos de forma transitoria, si no hay anemia podría convertirse en una dificultad, debido a que al enfocarse en el hierro se incurre en ocultar un posible problema de nutrición
La cantidad de hierro que necesita el cuerpo de una mujer aumenta cuando se encuentra en estado de embarazo, pues este elemento es esencial para producir hemoglobina en los glóbulos rojos y llevar oxígeno a otras células
Cuando las mujeres llegan al embarazo sin las reservas de hierro suficientes, principalmente entre el segundo y el tercer trimestre, se presenta la anemia
“La ingesta de hierro es reconocida en todo el mundo como un aporte importante y se les brinda a todas las madres, porque supuestamente a las que no tienen anemia no les hace daño. Esas son asociaciones equivocadas”, señala el profesor José Orozco
Esta investigación sobre salud pública mostró que el 82,8 % de las mujeres gestantes consultadas, que no padecían de anemia y consumieron este componente, quedaron expuestas a riesgos de consumo como efectos gastrointestinales, aumento de la probabilidad de hipertensión, y tamaño pequeño del recién nacido. En estos casos, la suplencia de hierro es dañina, advierte el experto
De otro lado, también se presentan casos en los que las madres que necesitan el hierro no lo consumen. La investigación evidenció que un 10 % de la población estudiada no recibió los posibles beneficios de este componente
“Es claro que su consumo en forma de medicamento no parece ser un aporte al problema de la desnutrición, ni a la disminución de déficits nutricionales”, concluye el docente y magíster en Salud Pública de la U.N
La recomendación más importante que hace el académico, junto con Esperanza Holguín Hernández, es que el consumo de este tipo de suplementos debe observarse con base en estudios que profundicen en sus beneficios y riesgos a nivel biomédico, es decir, sobre eficacia, efectividad y seguridad
“Una buena dieta de hierro basada en carne y vegetales antes, durante y después del embarazo sería lo ideal en lugar de consumirlo en forma de medicamento”, indica José Orozco
Tomado de: Agencia UN




