El Congreso hondureño ratifica la destitución de Manuel Zelaya
Manuel Zelaya seguirá encerrado en la embajada de Brasil, sin posibilidad alguna de regresar al poder. El Congreso hondureño ratificó su destitución por abrumadora mayoría. Buena parte de los 128 parlamentarios argumentaron que el depuesto presidente no podía ser restituido por "violar en forma reiterada la Constitución y las leyes".
(Thot)
JOAQUIM IBARZ de lavanguardia.es
Manuel Zelaya seguirá encerrado en la embajada de Brasil, sin posibilidad alguna de regresar al poder. El Congreso hondureño ratificó su destitución por abrumadora mayoría. Buena parte de los 128 parlamentarios argumentaron que el depuesto presidente no podía ser restituido por "violar en forma reiterada la Constitución y las leyes".
Los diputados hondureños siguen desafiando a la comunidad internacional al negarse de plano a que Zelaya regrese a la presidencia hasta cumplir su mandato el próximo 27 de enero.
La sesión del Congreso se inició con la lectura de los informes preparados por la Corte Suprema de Justicia, la procuraduría, fiscalía y el comisionado de Derechos Humanos que, en forma unánime, rechazaron que Zelaya pudiera regresar a la presidencia. La Corte basó su fallo en seis de los 18 delitos de que acusa a Zelaya, entre ellos traición a la patria, desobediencia a órdenes judiciales, violación de los deberes de los funcionarios y abuso de autoridad. Por su parte, la fiscalía consideró la restitución "insostenible jurídicamente".
Los 62 legisladores del Partido Liberal, al que pertenecen Manuel Zelaya y el presidente de facto Roberto Micheletti, también votaron mayoritariamente contra el huésped forzoso de la embajada de Brasil. Sólo un puñado de diputados condenaron la asonada militar que depuso a Zelaya y demandaron su restitución.
La bancada del Partido Unificación Democrática, con cuatro diputados, votó también por la restitución de Zelaya al denunciar que la mayoría de los parlamentarios forman parte de la conspiración golpista. El liberal Edmundo Orellana afirmó que "sólo la reconciliación de la familia hondureña nos traerá la paz y eso pasa por la restitución del orden constitucional, pero no necesariamente por restituir a Zelaya en el poder".
Los 55 diputados del Partido Nacional, en el que milita el presidente electo Porfirio Lobo, se pronunciaron en bloque contra Zelaya. Rodolfo Irías Navas, portavoz de este grupo parlamentario, manifestó que "todos los diputados, sin excepción, votamos de la misma forma, en base a la Constitución y en base a las leyes". La democracia cristiana también ratificó la destitución de Zelaya.
Porfirio Lobo dijo que la crisis desatada por el derrocamiento de Zelaya era un asunto "del pasado", y advirtió que no permitirá a dirigentes extranjeros "meter las narices" en su país.
El deteriorado prestigio de Zelaya empeoró aún más al proyectarse en el plenario del Congreso un vídeo en el cual durante 20 minutos se repasó los abusos cometidos por Zelaya durante su presidencia. La filmación se centró en la decisión del depuesto mandatario de convocar una especie de plebiscito para convocar una Asamblea Constituyente, que las autoridades electorales habían declarado ilegal, el día en que fue derrocado. Los opositores a Zelaya sostienen que la consulta era el primer paso para perpetuarse en el poder. Allí radica el origen del golpe. También aparecieron imágenes de Zelaya con el presidente venezolano Hugo Chávez, que es la bestia negra de muchos políticos hondureños.