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Con homenajes esperan a capellán boyacense que murió en accidente aéreo

Los despojos mortales llegarán desde Medellín a la ciudad de Bogotá, donde habrá un póstumo homenaje con la familia del sacerdote.

Después de que las autoridades rescataran los cuerpos de los cinco tripulantes de un helicóptero civil que se accidentó el pasado jueves en el departamento de Antioquia, se identificó dentro de las víctimas mortales a un boyacense.

Se trata del capellán del ejército que acompañaba la misión en una de las bases Antioqueñas.

El sacerdote Fernando Alberto Páez Solano, oriundo del municipio de Caldas, Boyacá, pertenecía a la diósesis de Chiquinquirá, y dentro de su vocación de servicio se encontraba ejerciendo desde hace 11 meses, como capellán del Ejército Nacional, en Puerto Berrio, Antioquia, y asistía varias misiones del ejército nacional.

Monseñor Luis Felipe Aponte, recuerda que Páez hace 10 años se ordeñó como sacerdote, y que fue "un Padre muy entusiasta, muy dedicado a su grey, un músico excelente, y un gran protagonista de los medios de comunicación social".

El cuñado del sacerdote boyacense, Ezequiel González, recordó a su familiar en La W: "Le encantaba la música Andina, y fuera de esas habilidades musicales era un autodidacta en la cuestión electrónica. Fernando para todos nosotros fue el ejemplo de familia, su mayor profesión fue ser verdadero amigo. Fue una persona que le gustó su vocación religiosa y también su vocación militar guiando a los soldados espiritualmente, así que murió compaginando sus dos vocaciones".

El sacerdote tenía 41 años, y cumplía 42 el 23 de mayo del 2014.

Los despojos mortales llegarán desde Medellín a Bogotá, y habrá un póstumo homenaje con la familia del sacerdote.

Los restos del boyacense serán trasladados a Chiquinquirá y de allí hasta su natal Caldas para ponerlos en cámara ardiente.

Los familiares del sacerdote esperan la llegada del sacerdote y junto con la comunidad harán un homenaje con una caravana desde

Chiquinquirá hasta el municipio Caldas.

El alcalde del municipio de Caldas, Gonzalo Alfredo Cortes, lo recuerda como su "ejemplar compañero de colegio y como un gran servidor muy respetado por los feligreses".

El padre Fernando fue uno de los padres más queridos y Es de los más recordados en el Occidente de Boyacá, y en zona esmeraldífera.

Después de ordenado fue coautor y sacerdote de la Parroquia de Pauna, de la Catedral del sagrado corazón de Jesús Chiquinquira, fue párroco en el municipio de Quípama, y párroco de la Iglesia San Pedro del municipio de Buena Vista. De esta última parroquia, quizo prestar un servicio al Ordenaríato Castrense, y se convirtió en Capellán del Ejército en Puerto Berrío.