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Mujer denuncia acoso sexual dentro de un vagón del Metro de Medellín

El agresor, además de tocarle la vagina, la escupió luego de que ella le llamara la atención.

Antioquia

En un acto reprochable, un hombre, al parecer, tocó las partes íntimas de una mujer cuando viajaba en un vagón del Metro de Medellín.

Tomó el vagón en El Poblado, con rumbo a la estación San Antonio, en el centro de Medellín.

Ante el reclamo airado de la mujer y su llamado a quienes la rodeaban, la respuesta fue más que increíble: nadie la apoyó. La reacción de los presentes fue, al contrario, para defender al acosador.

Ella, valiente, lo encaró y obtuvo a cambio un escupitajo de parte de aquel indolente hombre.

La mujer, identificada como Giselly Andrea Mejía Zapata, una diseñadora gráfica antioqueña que vive en Bogotá hace cuatro años y que por estos días se encuentra de vacaciones en Medellín, aseguró a Caracol Radio que ya adelantó la denuncia en la Fiscalía en contra del hombre que la ofendió

“No solo sucede en Transmilenio, en Bogotá. Aquí en Medellín también ocurre, lo que pasa es que las mujeres no denuncian, no reaccionan”.

“Fue al mediodía, en hora pico. Un hombre aprovechando el tumulto del vagón del Metro me puso su mano en mi vagina mientras yo hablaba por celular. Colgué el teléfono, levanté mi brazo y con toda la rabia le pegué un codazo en la cara. Luego lo insulté: hijueputa, irrespetuoso me estabas tocando la cuca, alejate de mí´, imbécil”.

“Después intenté buscar apoyo con la mirada. Las mujeres volteaban para otro lado calladas. Lo más sorprendente fue la reacción de los hombres: todos apoyaron al manoseador”.

“Y me decían: Si no quiere que la toquen coja taxi, si no quieren que la toquen deje de parar el culo entonces, deje la gritería o quiere que paremos el Metro por una loca, alcemos todos las manos para que la señorita no diga que la estamos tocando; y así”.

“Le tomé una foto al manoseador y su respuesta fue escupirme mientras lo hacía. En fin, de un vagón entero donde había aproximadamente 100 personas nadie me apoyó”. Llorando de la ira me bajé en San Antonio y con mucho miedo corrí”.

Después de lo ocurrido, Giselly Mejía decidió contar a través de las redes sociales lo que le sucedió, no solo para que se conozca este lamentable episodio, sino para que las mujeres que son atacadas cuando viajan en transporte público no callen más, levanten su voz de protesta y para que las autoridades tomen cartas en el asunto.

Un antecedente

En 2006, en Bogotá, un mensajero tocó la nalga de una mujer que iba en bicicleta. Este hombre fue condenado por el Tribunal de Bogotá por abuso sexual a cuatro años, pero posteriormente la Corte Suprema de Justicia ordenó su libertad y reenvió el expediente a la Fiscalía para que este fuera investigado esta vez por injuria por vías de hecho, delito consagrado en el Título V del Código Penal, artículo 226, que contempla una pena de prisión de 1 a 3 años.

El tocamiento, según la Corte , no está comprendido entre los delitos contra la libertad, integridad y formación sexuales del Título IV del Código Penal, que señala en su Artículo 206 que para que haya pena de prisión, de 3 a 6 años, debe haber violencia en el acto, y en el hecho en comento hubo sorpresa, más no violencia. Es entonces, según el fallo de la Corte, un delito contra la integridad moral y no un delito sexual.

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