¿Están las ciudades preparadas para el adulto mayor?: Experta habla sobre la vejez y dignidad social
No es solo una cuestión de acondicionamiento de los espacios físicos, tiene que ver también con la manera en la que una sociedad reconoce a sus habitantes


El envejecimiento poblacional ha transformado la manera en la que la sociedad entiende la vejez. Más allá de la adaptación de espacios físicos, es necesario transformar la manera en la que la sociedad entiende y reconoce a las personas mayores.
Para Myriam Romero, docente de la licenciatura en Filosofía de la Universidad Agustiniana, la ciudad debe estar preparada para garantizar que esta población mantenga su autonomía y participación social, a través de condiciones que les permitan sentirse útiles, pero sin que esto signifique explotarlos.
“Es necesario dejar de verlos como una población que únicamente demanda recursos o que ‘estorba’ y reconocerlos desde su dignidad”, comentó Miryam Romero, docente de la Universidad Agustiniana.
Es por esto que las ciudades deberían generar oportunidades para que el adulto mayor continúe aprendiendo, compartiendo su conocimiento y participando en las actividades culturales o incluso en entornos laborales con condiciones adecuadas.

Jerson Andrés Bastidas, personero municipal de Neiva, alertó sobre el aumento de casos de abandono y maltrato a adultos mayores en la ciudad.

Jerson Andrés Bastidas, personero municipal de Neiva, alertó sobre el aumento de casos de abandono y maltrato a adultos mayores en la ciudad.
La ciudad y las limitaciones para el adulto mayor
En primer lugar, el acceso al transporte público, los servicios de salud, la vivienda y la oferta cultural, son variables indispensables para el desarrollo idóneo del adulto mayor en la ciudad. La forma en la que se diseñan los espacios públicos, se convierte en un reflejo de la sociedad y el reconocimiento que se genera de quienes lo habitan. En los siguientes entornos sociales, se ven afectaciones sobre el desarrollo del adulto mayor en la ciudad:
- El transporte público: Los buses que cuentan con torniquetes dificultan en muchas ocasiones el paso de una joven o normotípica, en muchos casos resultan poco inclusivos.
- Los servicios de salud: Cada servicio tiene un funcionamiento diferente, teniendo en cuenta los requerimientos y las formas de atención.
- La oferta cultural: A través de espacios de recreación, ocio y servicios urbanos que promueven una mejor calidad de vida en la vejez. Incluso se puede pensar en la reactivación de las jornadas laborales.
“Cuando una ciudad adapta sus espacios y servicios teniendo en cuenta las características de diferentes poblaciones, está reconociendo sus necesidades y su lugar dentro de la sociedad”, añadió la docente universitaria.
Las ciudades no solo deben contar con espacios físicos accesibles, sino que además se debe avanzar hacia entornos donde envejecer no sea sinónimo de dependencia y condiciones que respondan a las necesidades de esta población, para que puedan seguir participando y formando parte de la vida social.
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El reconocimiento del adulto mayor y la justicia social
La adaptación de los espacios y servicios teniendo en cuenta las diferentes características de las poblaciones, en este caso del adulto mayor, se convierten en una forma para poder reconocer y dignificar las poblaciones que habitan una ciudad.
Por el contrario, si una ciudad no reconoce a una población determinada, difícilmente puede hablarse de justicia social.

Scott Markewitz

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El reto de construir ciudades más inclusivas
La construcción de ciudades más inclusivas implica el reconocimiento de las personas mayores como parte activa de la sociedad, teniendo en cuenta sus diferencias y necesidades.
“Envejecer no significa necesariamente depender de otras personas. (...) Cuestionar esa idea permite reconocer otras dimensiones del envejecimiento, entre ellas la autonomía, la experiencia y la posibilidad de continuar participando en la sociedad”, concluyó Myriam Romero, docente de la Universidad Agustiniana.
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