Paciente de Moniquirá denuncia barreras de Coosalud para acceder a trasplante de hígado
Ana Maribel Castillo asegura que lleva años enfrentando dificultades para acceder a atención especializada.
La paciente afirma que una tutela fallada a su favor tampoco ha permitido destrabar su proceso de atención.
Moniquirá
Ana Maribel Castillo Forero explicó que durante aproximadamente dos años permaneció en lista de espera para un trasplante y tenía controles periódicos con especialistas en Bogotá. Sin embargo, asegura que posteriormente perdió la posibilidad de continuar con el proceso debido a las dificultades que comenzó a tener con su EPS.
“Mi EPS, Coosalud, me dejó, me abandonó en el tratamiento y me negó la posibilidad de mantener la estabilidad de mi salud. Ahí quedó truncada la posibilidad de ser trasplantada”, afirmó.
La paciente aseguró que durante los últimos dos años y medio o tres años ha recibido diferentes autorizaciones y remisiones, pero en varios casos, según su denuncia, fue enviada a instituciones que no contaban con la especialidad que necesitaba.
“Me enviaban para unas instituciones donde no había la red en Boyacá. No hay esa especialidad. Me enviaban para Cundinamarca, Santander, Cali, Medellín y Barranquilla”, relató.
Asegura que sus médicos le han advertido que tendría aproximadamente dos meses para realizarse el trasplante, debido al deterioro de su estado de salud.
Castillo señaló que su situación se complicó el pasado 6 de agosto, cuando ingresó al Hospital de Moniquirá por el área de urgencias debido a una descompensación y acumulación de líquidos.
“Ingresé al hospital el día 6 de agosto por urgencias, descompensada, con acumulación de líquidos y todo lo que tiene que ver con mi patología. Ellos me estabilizaron, fui aislada porque soy una paciente inmunosuprimida”, explicó.
De acuerdo con su relato, desde el hospital solicitaron a la EPS una cita urgente y prioritaria con un hepatólogo para continuar con el proceso relacionado con el trasplante, pero asegura que no recibió respuesta.
Ante esta situación, sus familiares interpusieron una acción de tutela que, según Castillo, tuvo un fallo a su favor. Sin embargo, afirma que posteriormente se presentaron desacatos y nuevas medidas sin que se resolviera su situación.
“Mis familiares pusieron la acción de tutela, salió el fallo a mi favor. Pasó el primer desacato sin respuesta y después vino otra medida y tampoco hubo respuesta”, aseguró.
La mujer finalmente fue dada de alta y actualmente permanece en su domicilio. Según explicó, posteriormente fue valorada de manera ambulatoria por un hepatólogo en Bucaramanga, quien revisó su historia clínica y le indicó que todavía sería apta para continuar con el proceso de trasplante.
“Por mi edad, por el diagnóstico y todo, me favorece que sigo apta para el trasplante”, manifestó.
Sin embargo, aseguró que al intentar continuar con las órdenes médicas tampoco encontró una respuesta efectiva en la atención de la EPS.
“En la evolución médica de salida hablan de la posibilidad, de la cita de control con hepatología en Bucaramanga, exámenes quirúrgicos, pretrasplante y controles aquí por medicina interna, pero también me negaron los servicios”, afirmó.
Denuncia dificultades para reclamar medicamentos
Además de su situación particular, Ana Maribel Castillo denunció las dificultades que, según afirma, enfrentan otros pacientes para reclamar medicamentos a través de los servicios de dispensación.
“Hay muchos adultos mayores solitos. A veces no tienen ni para un tintico y tienen que exponerse al frío, a la lluvia y a todo lo que puede deteriorar su salud”, señaló.
La paciente también cuestionó la presencia de personas que, según su denuncia, ocupan puestos en las filas para posteriormente cobrar por ellos.
“Llegan los usuarios a las dos o tres de la mañana y ya están los tramitadores con sillas puestas haciendo la fila. Hay 15 o 20 puestos separados”, relató.
Según Castillo, algunos usuarios terminarían pagando por un lugar en la fila para evitar perder el viaje.
“Por no perder el viaje, a veces al usuario le toca pagar hasta 30.000 o 40.000 pesos por un lugar en esa fila, arriesgándose a que cuando llegue a la ventanilla le digan que no hay medicamento”, aseguró.
“Qué tristeza que uno tenga que llegar a estos extremos cuando la salud no es un favor, sino un derecho universal, sin obstáculos, sin barreras”, puntualizó.
Caracol Radio buscó a Coosalud para conocer su posición frente a las denuncias realizadas por la paciente y las dificultades que asegura haber enfrentado para continuar con su proceso de atención y trasplante, pero no obtuvo respuesta.