Bogotá Moderna

Dorado Max: el reto de convertir al aeropuerto en una plataforma de conectividad para toda la región

Expertos analizaron los desafíos de movilidad, logística y articulación regional que implica la expansión de El Dorado y su potencial para convertirse en un motor de crecimiento para todo el país.

Juan Carlos Quiñones, vicepresidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura, en el foro El Dorado Max: la gran apuesta país | Foto: Caracol Radio

La expansión de El Dorado no puede pensarse únicamente desde las necesidades del aeropuerto. Con más de 45 millones de pasajeros al año y una demanda futura que podría superar los 70 millones, el desafío involucra también a Bogotá, Cundinamarca y los municipios de su entorno: construir una red de movilidad y logística capaz de acompañar su crecimiento y aprovechar su potencial para conectar a la región con el mundo.

Ese fue uno de los principales puntos de discusión durante El Dorado Max: la gran apuesta país, encuentro realizado el 9 de septiembre, en el que participaron Eduardo Carrasquilla, director regional de Administraciones Públicas de Indra Group; Claudia Janeth Mercado, directora de la Agencia Regional de Movilidad; y Juan Carlos Quiñones, vicepresidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura.

Para los panelistas, el megaproyecto, cuyas obras se proyectan para iniciar en 2028, debe trascender la ampliación de pistas y terminales. “El aeropuerto es la conexión de la región con el mundo”, señaló Mercado, quien destacó la necesidad de fortalecer las vías y el transporte público para facilitar el acceso a El Dorado y mejorar su articulación con los municipios de la región.

Más que ampliar, conectar

Juan Carlos Quiñones, vicepresidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura, en el foro El Dorado Max: la gran apuesta país | Foto: Caracol Radio

La infraestructura de acceso a El Dorado enfrenta importantes limitaciones. Mercado recordó que el aeropuerto funciona como centro logístico de Bogotá y Cundinamarca, una región que concentra cerca de una tercera parte del PIB nacional. Por eso, su crecimiento debe estar acompañado de una estrategia de movilidad que diversifique los puntos y modos de acceso.

Esto implica pensar en nuevas vías dentro de Bogotá, pero también en una red regional capaz de distribuir mejor los desplazamientos hacia y desde el aeropuerto. La Agencia Regional de Movilidad trabaja en la estructuración de un portafolio de proyectos que permita responder de manera articulada a estas necesidades y evitar soluciones aisladas entre los municipios.

Para Carrasquilla, la transformación también debe partir de entender cómo se desplazan los pasajeros y cómo esos movimientos se articulan con la operación de carga. “Hay que seguir al pasajero y a la carga; debemos entender esa dinámica”, afirmó. Analizar los trayectos completos de los usuarios permitiría establecer lineamientos para avanzar hacia un verdadero hub latinoamericano.

En materia de carga, los expertos señalaron además la necesidad de incorporar nuevas herramientas y capacidades tecnológicas que permitan agilizar la operación logística y fortalecer sectores estratégicos para las exportaciones colombianas, como el de alimentos.

Un proyecto que va más allá de Bogotá

El alcance nacional de El Dorado Max fue otro de los puntos centrales de la conversación. Para Quiñones, su expansión no debe entenderse como una obra exclusiva de Bogotá ni del centro del país. “El Dorado Max es un proyecto de las regiones y para las regiones”, afirmó, al destacar que sus efectos en conectividad y desarrollo económico pueden extenderse a todo el territorio nacional.

Para lograrlo, será necesario ampliar la capacidad del aeropuerto tanto en tierra como en aire. Quiñones destacó particularmente el reto de incrementar la eficiencia de las operaciones de despegue y aterrizaje. Al mismo tiempo, una mayor movilidad de pasajeros y el desarrollo de actividades vinculadas con la industria aeronáutica podrían impulsar la creación de empresas y empleos en la región central.

A la infraestructura se suma otro componente estratégico: el talento humano. Carrasquilla sostuvo que la competitividad futura de El Dorado frente a otros centros aeroportuarios de América Latina dependerá también de la capacidad de potenciar el conocimiento y las capacidades que ya existen alrededor de la industria aeronáutica.

“Ya movemos 45 millones de pasajeros; si nos apalancamos en el talento humano, podremos potenciar esto y ponernos a la vanguardia en transporte regional”, afirmó.

El desafío de El Dorado Max, entonces, no es simplemente construir un aeropuerto más grande, sino construir una región mejor conectada alrededor de él. Su verdadero potencial dependerá de la capacidad de articular infraestructura, movilidad, tecnología, logística y talento para convertir a El Dorado en una plataforma de desarrollo y conectividad para Bogotá, las regiones y todo el país.