Nido Sísmico de Santander: la región que concentra casi el 45% de la actividad sísmica en Colombia
Aunque la mayoría de los temblores son de baja intensidad, el Servicio Geológico Colombiano monitorea este fenómeno que genera cerca de 30 sismos al día.
Temblores en Bucaramanga. Foto: Suministrada.(Thot)
En el departamento de Santander se encuentra uno de los fenómenos geológicos más activos e interesantes del planeta: el Nido Sísmico de Bucaramanga. De acuerdo con información del Servicio Geológico Colombiano - SGC, en esta zona se concentra cerca del 45% de toda la actividad sísmica que ocurre en Colombia, teniendo como epicentro recurrente al municipio de Los Santos.
Un nido sísmico es una región que se caracteriza por una concentración inusual y continua de actividad telúrica. En esta zona de Santander, se registran en promedio alrededor de 30 sismos diarios, la mayoría de ellos imperceptibles para la población, pero detectados con precisión por la red de monitoreo nacional.
¿Por qué tiembla tanto en el municipio de Los Santos?
La explicación a esta constante actividad telúrica se encuentra a decenas de kilómetros bajo la superficie. La interpretación de datos geofísicos por parte de los expertos del SGC sugiere que el origen del Nido Sísmico de Bucaramanga está asociado a fragmentos de placas tectónicas antiguas que ya se encuentran inmersas o subducidas en el manto terrestre.
Estas placas interactúan de forma altamente compleja en una zona muy reducida, liberando energía de manera continua.
Características principales de los sismos en esta región:
- Gran profundidad: Se originan con profundidades cercanas a los 150 kilómetros.
- Magnitudes de bajas a moderadas: La gran mayoría de los eventos se sitúan en magnitudes entre 1,5 y 3,0.
- Baja frecuencia de sismos fuertes: Menos del 2% de los sismos originados en el nido superan una magnitud de 4,5.
¿Pueden llegar a ser destructivos estos temblores?
La mayor parte de los sismos que se generan en el nido presentan bajas intensidades en la superficie. Esto se debe, según el SGC, a su gran profundidad (alrededor de 150 km): a medida que las ondas sísmicas viajan hacia arriba, pierden una parte considerable de su energía.
Sin embargo, las autoridades recuerdan que sí existen registros históricos de sismos con magnitudes superiores a 6,0 originados en esta zona, los cuales han llegado a causar algunos daños materiales importantes en las poblaciones aledañas.