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Federico García Lorca a 90 años de su muerte: ¿Qué queda por contar?

Ante la cifra de alrededor de 100.000 desaparecidos que deja la Guerra Civil y los primeros años del franquismo en España, se remueve una pregunta que en Colombia también sigue vigente: ¿Qué es eso que todavía no nos atrevemos a mirar?

Salvador Dalí (izquierda) y Federico García Lorca. Foto: El País.(Thot)

Federico García Lorca es considerado, por no decir más, una de las voces más importantes de la literatura del siglo XX y de la literatura en español. Este 18 de agosto se cumplieron 90 años de su muerte.

Nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros, una provincia de Granada, Andalucía, y pasó gran parte de su infancia en un pueblo cercano, cosa que dejaría en su memoria una fuerte impresión sobre la Andalucía rural.

Estudió Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad de Granada y con solo 21 años viajó a Madrid para estudiar en el contexto de la Residencia De Estudiantes.

Más que una simple residencia estudiantil, se habla de un centro cultural fundado con la intención de atraer jóvenes de toda Europa, interesados y formados en diferentes campos de la ciencia, la cultura y las artes, que pudieran enseñar, estudiar y en suma, generar un espacio de diálogo cultural que pusiera a España a la par del progreso intelectual de los países más modernos de Europa. Todo esto, en busca de modernización y progreso tras el contexto de un pasado marcado en gran medida por la tradición católica española.

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Eran tiempos de cambio y en ese contexto, Federico García Lorca empezó a construir su identidad artística mientras tenía contacto directo con los que serían los grandes nombres del arte español cómo Miguel de Unamuno, Luis Buñuel, Salvador Dalí y Rafael Alberti.

¿Cuál es su legado artístico?

Lorca fue poeta, prosista y dramaturgo y ganó reconocimiento internacional cómo miembro emblemático de la generación del 27, un grupo de artistas que promovieron desde España la incursión en los movimientos artísticos transformadores del momento, el simbolismo, el futurismo y el surrealismo. Sin embargo, Lorca lo hacía a su manera.

Dentro de su obra más reconocida está el poemario “Romancero Gitano”, publicado en 1928, dónde Lorca se permite la exploración de imágenes y elementos tradicionales de Andalucía, cómo las canciones populares, junto a recursos vanguardistas. La poesía es parte esencial de su legado artístico, con al menos 13 obras poéticas con un estilo innovador para su tiempo.

Sus obras de teatro cómo “Bodas de sangre” (1933) y “La casa de Bernarda Alba” (1936) se convierten en instrumentos poéticos para el análisis y la crítica social. Escribió alrededor de 19 obras y se encargó de organizar representaciones de textos suyos y ajenos, clásicos y de vanguardia, que fueron presentados con la compañía universitaria de teatro La Barraca en diferentes lugares de toda España. Lorca creía en el arte cómo un movilizador de cultura y conciencia social.

Su legado artístico trasciende el impacto que tuvo en España y se hace internacionalmente reconocido por la riqueza de su lenguaje mientras exploraba temas que atraviesan la experiencia vital en todo el mundo: la pasión, el deseo, el amor, la libertad, la represión, la identidad humana y también la muerte.

“Siempre estaré del lado de aquellos que no tienen nada y que ni siquiera pueden disfrutar de nada de lo que tienen en paz ”

- Federico García Lorca en entrevista con el diario madrileño El Sol.

A Lorca lo fusilaron un 18 de agosto de 1936

Con el tiempo, Lorca fue ganándose la reputación de rojo. Su homosexualidad era bien conocida y su expresión artística empezó a incomodar mientras la guerra civil española estaba a punto de estallar y los sectores reaccionarios se intensificaban en contra del gobierno republicano y sus partidos.

Lorca, que ya presentía el peligro que corría su vida, vuelve a Granada en busca de protección y se refugia en la casa familiar del poeta Luis Rosales.

Se sabe poco sobre qué pasó con exactitud en los últimos días de Lorca y sobre lo que pasó en la madrugada del 18 de agosto. Sin embargo, mucho se ha escrito al respecto y los testimonios coinciden en que fue fusilado junto a otros compañeros en algún sector entre Víznar y Alfacar en Granada, tras la sublevación militar contra la Segunda República Española que dio inicio a la Guerra Civil española.

Se dice que en los días siguientes a su muerte se oía en las calles en boca de los falangistas que Lorca había sido asesinado con “dos tiros en el culo, por maricón” y a día de hoy, 90 años después de su asesinato, se cree que sus restos yacen en una fosa común alrededor de la zona anteriormente mencionada y no han sido localizados.

“Los restos de Federico García Lorca todavía continúan en una fosa común sin identificar. Como él, la memoria y la vida de miles de españoles quedó atrapada en alguna de las 6.000 fosas que existen en España. Uno de cada tres municipios españoles tiene o ha tenido en su terreno al menos una fosa de la Guerra Civil o del franquismo”.

-Medio Código Nuevo en Instagram

¿Qué es eso que todavía no nos atrevemos a mirar?

Más allá de su legado cultural, Federico García Lorca es recordado hoy cómo símbolo de los perseguidos y sobre todo, cómo poeta que usó su voz y murió para pronunciarse en contra de la injusticia y a favor de la libertad.

La obra de Lorca continúa siendo estudiada y editada. Esta y su figura siguen siendo una fuente de inspiración artística y un fuerte movilizador social.

“Los Javis”, guionistas y creadores españoles, presentaron en el Festival de Cannes de 2026 el primer tráiler para la película “La bola Negra”, una de las películas más esperadas del año. Su narración “conecta tres épocas distintas a través de las vidas de tres hombres marcados por el amor, la sexualidad, el dolor y la herencia emocional” y está inspirada en una novela incompleta que García Lorca había comenzado a escribir antes de su muerte en 1936.

En Madrid, a raíz del aniversario de su muerte, alrededor de 200 personas realizaron una “peregrinación laica” en el día de ayer, cargando una estatua de Federico García Lorca por lugares emblemáticos de su vida en Madrid. El acto se llamó “Saca Nocturna”, haciendo referencia al nombre que se le daba al proceso de sacar a miles de presos para llevarlos a fusilar de manera ilegal durante la Guerra Civil española. El acto fue liderado por La Juan Gallery, y se convirtió en una manifestación artística en la que se escuchó:

“ Ha vuelto, Federico ha vuelto; Federico vive.”

Sin embargo, en el marco del aniversario de su muerte, diferentes medios españoles cómo Público, El País y Cadena Ser advierten sobre la importancia de reconocer una tarea pendiente.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en España afirma que el Estado lleva décadas “ocultando documentación relativa a los crímenes de la dictadura y dando prioridad a la protección de los verdugos por encima de los derechos de las víctimas”. Solo hasta el 2014 se consiguió el sello oficial del Ministerio de Interior en un documento público en el que el Estado franquista reconoció el crimen de Lorca.

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La historiadora Mireia Capdevila y otros expertos alertan sobre el riesgo de “diluir su memoria en un ícono vacío.” “Lorca no fue solo un poeta extraordinario”: formó parte de un momento en que la cultura era política pública y en que ser intelectual comportaba una función y también un riesgo. La Barraca no era un capricho, era el Estado llevando teatro a pueblos que no tenían escenario.”

Así las cosas, no basta con leer y recordar a Lorca, el hecho de que a 90 años de su muerte, no se tenga conocimiento sobre el paradero exacto de sus restos recuerda en España la discusión política que ha caracterizado la documentación de la Guerra Civil y el franquismo: ¿Qué es eso que todavía no se quiere mirar?

En Colombia

América jugó un papel importante para García Lorca, pasó parte de su vida en Cuba y se sabe que fue parte esencial para el desarrollo tanto de su vida personal cómo artística pues le permitió libertad. Viajo también por Uruguay y Argentina, su popularidad fue registrada por los medios del momento y sus obras de teatro fueron muy bien recibidas. Desde México y Colombia incluso se le ofreció refugio en los meses anteriores a su muerte, sin embargo, esos viajes nunca llegaron a consolidarse.

En Colombia, la literatura y el arte también han sido instrumentos para la denuncia y crítica social: Gabriel García Márquez escribió la masacre de las bananeras en Cien años de soledad en el contexto de un país que negaba la importancia de reconocer la muerte de algunos, Álvaro Cepeda Samudio también lo hizo en La casa grande, y desde un panorama más reciente, Laura Restrepo aborda el desplazamiento forzado y la pregunta por los desaparecidos del conflicto armado colombiano en La multitud errante.

Quiero dormir un rato,

un rato, un minuto, un siglo;

pero que todos sepan que no he muerto;

que hay un establo de oro en mis labios;

que soy un pequeño amigo del viento Oeste;

que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.

(Fragmento de Gacela de la muerte oscura, Federico García Lorca)

Según la JEP, la cifra de falsos positivos en Colombia es de 7.837 casos. La desaparición forzada es una de las deudas históricas que el país aún no ha podido saldar y a hoy se hace difícil la construcción de una memoria histórica que pueda dar cuenta de una realidad que logre abarcar el testimonio de todos.

A 90 años de su muerte, el legado de García Lorcaremueve heridas viejas que también resuenan en el país y en el arte colombiano y finalmente, obliga a confrontarse con una pregunta vieja, pero persistente, ¿Qué es eso que todavía no nos atrevemos a mirar?

¿Qué se pierde en el registro de la historia oficial? y ,¿cómo construir una memoria histórica que permita avanzara si hoy no todos están?

Ya no me encontraron.

¿No me encontraron?

No. No me encontraron

Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,

y que el mar recordó ¡de pronto!

los nombres de todos sus ahogados.

(Fragmento de Fábula y rueda de los tres amigos, Federico García Lorca)