Política

FLIP y Fundación Karisma piden protección urgente para “Macafolla” tras amenazas por video de sátira

Las organizaciones alertaron que la creadora de contenido María Camila Fonseca ha sido víctima de amenazas, hostigamientos y la difusión de información privada. Advirtieron que la violencia escaló del entorno digital al físico y solicitaron medidas urgentes para proteger su vida e integridad.

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y la Fundación Karisma rechazaron la escalada de amenazas y hostigamientos contra la creadora de contenido María Camila Fonseca, conocida en redes sociales como “Macafolla”, y pidieron a las autoridades adoptar medidas urgentes para garantizar su seguridad.

En un pronunciamiento conjunto, las organizaciones calificaron como de “extrema gravedad” las agresiones que ha recibido en los últimos días y advirtieron que los ataques tienen un marcado componente de violencia basada en género, lo que, según señalaron, pone en riesgo con su seguridad, su integridad física y su bienestar emocional.

¿Qué ocurrió?

De acuerdo con la FLIP y la Fundación Karisma, las amenazas comenzaron después de que se difundiera de manera descontextualizada un fragmento del especial de sátira política “La Megacárcel”, publicado el pasado 24 de julio.

En ese contenido, María Camila Fonseca interpreta a “Micky Ávila”, un personaje ficticio que utiliza la ironía y la exageración para parodiar discursos presentes en el debate político colombiano. En el fragmento que se viralizó, el personaje aborda de forma satírica el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de las extintas FARC-EP, con el propósito de representar y cuestionar la postura de un sector político, según explicaron las organizaciones.

Tras la circulación de ese video fuera de su contexto original, la creadora comenzó a recibir amenazas directas e intimidaciones.

Las agresiones salieron de la difusión de redes sociales

La FLIP y Karisma advirtieron que el caso dejó de ser únicamente un episodio de violencia digital.

Según denunciaron, personas desconocidas comenzaron a divulgar información privada de Fonseca, una práctica conocida como doxing, que consiste en publicar datos personales sin autorización y que puede aumentar significativamente el riesgo para la seguridad de una persona.

Las organizaciones alertaron que este tipo de acciones trasladan el riesgo del entorno digital al espacio físico, aumentando la vulnerabilidad de la creadora.

Como consecuencia del hostigamiento, Fonseca decidió cerrar su cuenta de Instagram, una situación que, para la FLIP y Karisma, constituye una forma de censura derivada de la violencia digital.

La sátira política está protegida por la libertad de expresión

Las organizaciones recordaron que la sátira política es una forma de expresión protegida por el artículo 20 de la Constitución y por la jurisprudencia de la Corte Constitucional.

Explicaron que la libertad de expresión no protege únicamente las opiniones ampliamente aceptadas, sino también aquellas que pueden resultar incómodas, provocadoras o controversiales. En ese sentido, señalaron que la caricatura, la ironía y la parodia hacen parte del debate democrático y cuentan con una protección especial.

Además, insistieron en que el performance artístico no representa necesariamente las creencias personales de quien lo interpreta, por lo que asumir que un personaje de ficción refleja la posición de su autora desconoce la naturaleza misma de la sátira y restringe injustificadamente la libertad de opinión.

Piden investigar las amenazas y activar medidas de protección

Frente a la gravedad del caso, la FLIP y la Fundación Karisma solicitaron a la Fiscalía General de la Nación investigar de manera prioritaria a las personas responsables de las amenazas y de la divulgación de información privada de la creadora.

También pidieron a la Unidad Nacional de Protección (UNP) activar un trámite de emergencia con enfoque de género para evaluar su nivel de riesgo y adoptar las medidas necesarias para protegerla.

A la Policía Nacional le solicitaron implementar acciones para garantizar su seguridad y al Centro Cibernético apoyar la preservación de las evidencias digitales y la mitigación de los riesgos derivados de las agresiones.

Asimismo, hicieron un llamado a los líderes políticos y figuras públicas a respetar el derecho constitucional a la libertad de expresión y evitar discursos que puedan contribuir a la estigmatización de quienes recurren a la sátira como forma de participación en el debate público.

Una alerta sobre la libertad de expresión

Para la FLIP y la Fundación Karisma, este caso trasciende la situación particular de una creadora de contenido y representa una advertencia sobre los riesgos que enfrentan quienes utilizan el humor, la ironía o la sátira para expresar opiniones sobre asuntos de interés público.

Las organizaciones insistieron en que ninguna expresión artística o satírica debe responderse con amenazas, hostigamientos o violencia, por lo que reiteraron el llamado a las autoridades para actuar con rapidez, investigar a los responsables y garantizar la protección de María Camila Fonseca.

“No se puede censurar la sátira política por ser incómoda y mucho menos recurrir a la violencia contra quien ejerce esta labor”, concluyeron la FLIP y la Fundación Karisma.

Alisson Torres

Comunicadora Social - Periodista Audiovisual...