Tunja

A 36 años de la paz, Occidente de Boyacá pide saldar la deuda histórica con la región

Jonatán Sánchez asegura que la violencia quedó atrás, pero advierte que el desarrollo solo será posible con mayor inversión estatal y una minería más incluyente.

La llamada "Guerra verde" culminó hace 36 años con la firma de la paz en el occidente de Boyacá.

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Hoy se están cumpliendo 36 años de la firma del Acuerdo de Paz del Occidente de Boyacá, que puso fin a las denominadas “guerras verdes”, la región conmemora uno de los hitos más importantes de su historia. Sin embargo, los desafíos sociales, económicos y de infraestructura siguen siendo una tarea pendiente.

Así lo afirmó Jonatán Sánchez Garavito, asesor de la Gobernación de Boyacá y oriundo del occidente del departamento, quien destacó que la paz transformó el territorio, aunque insistió en que el Estado aún tiene una deuda histórica con la región.

“Hace 36 años nuestros paisanos decidieron acabar con la violencia, encarnar la paz, unirnos y trabajar conjuntamente entre todos. Para nosotros los jóvenes significa un nuevo comienzo y una región próspera, diferente”, aseguró.

Sánchez indicó que el principal logro del acuerdo ha sido el fin de la confrontación entre los municipios del occidente boyacense, un conflicto que durante décadas dejó miles de víctimas alrededor del negocio de las esmeraldas.

Hoy, dijo, la región avanza hacia una economía más diversa, con crecimiento del turismo y una minería más organizada, aunque reconoció que persisten grandes retos en materia de infraestructura vial, educación, salud y generación de empleo.

El asesor de la Gobernación sostuvo que muchos de los problemas sociales actuales tienen origen en la falta de planificación estatal desde el inicio de la explotación esmeraldífera.

“El Estado nunca decidió organizar el territorio, nunca planificó el occidente de Boyacá y hoy seguimos pagando las consecuencias de esa falta de planificación”, afirmó.

En ese sentido, pidió que el Gobierno Nacional fortalezca la inversión pública y garantice que la riqueza minera se traduzca en mejores condiciones de vida para las comunidades.

Aunque destacó el anuncio de recursos por cerca de 96 mil millones de pesos para avanzar en la pavimentación de vías, aseguró que la región requiere mucho más apoyo para cerrar las brechas históricas.

Uno de los principales planteamientos de Sánchez es que la Agencia Nacional de Minería incorpore en los futuros contratos de concesión el reconocimiento de los guaqueros como parte de la minería tradicional del occidente de Boyacá.

“El Estado debe reconocer la labor del guaquero como una actividad tradicional y ancestral de la región, permitiéndole participar en la cadena productiva de las esmeraldas”, sostuvo.

A su juicio, esta medida permitiría disminuir los conflictos sociales, generar empleo y hacer que la riqueza derivada de las esmeraldas beneficie de manera más directa a las comunidades locales.

Frente a los asesinatos de empresarios vinculados al sector esmeraldífero, entre ellos Juan Sebastián Aguilar, conocido como “Pedro Pechuga”, y del empresario Jesús Hernando Sánchez, el dirigente aseguró que estos hechos no significan el regreso de la violencia que marcó la historia del occidente boyacense.

“Los hechos que han ocurrido son selectivos y no desestabilizan la paz del occidente de Boyacá. La región decidió vivir en paz y va a seguir viviendo en paz”, afirmó.

Explicó que, a diferencia de las antiguas guerras verdes, cuando los pueblos estaban enfrentados entre sí, hoy no existe una confrontación generalizada entre las comunidades.

“La paz la decidimos todos y nunca más los pueblos se volverán a enfrentar por el tema de las esmeraldas”, enfatizó.

Finalmente, Jonatán Sánchez insistió en que el futuro del occidente de Boyacá dependerá de una mayor presencia institucional, de una adecuada planificación del territorio y de una política minera que combine productividad con responsabilidad social.

“No podemos seguir entregando títulos mineros sin organizar el territorio. La riqueza de las esmeraldas debe convertirse en desarrollo para las comunidades y no solo en ganancias para unos pocos”, enfatizó.