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Así le puede aportar la empresa privada a la construcción de desarrollo social

Desde sostenibilidad, responsabilidad social e inversión, hasta la innovación, la empresa privada ha impulsado el desarrollo de las comunidades. La compañía Cadena, lo entendió.

Así le puede aportar la empresa privada a la construcción de desarrollo social

Colombia

La reconocida compañía de tecnología Cadena ha, históricamente, identificado la importancia que tiene la empresa privada en el desarrollo social, pues son actores claves a la hora de impulsarlo por medio de aspectos como la sostenibilidad o la inversión.

Esta misma empresa ha identificado que la confianza en las comunidades se fortalece cuando las organizaciones demuestran, a través de acciones concretas, que su crecimiento puede generar valor para las poblaciones en donde operan.

Por eso, desde Cadena se respaldan iniciativas que contribuyan al desarrollo de capacidades, promuevan la inclusión y fortalezcan las oportunidades para las personas, entendiendo que el progreso sostenible se construye de manera colectiva.

El papel de la empresa privada en el desarrollo social

Y es que, antaño, se creía que el único aporte que le podía dar la empresa privada al desarrollo de las poblaciones era un tema netamente filantrópico, por medio de donaciones o responsabilidad social, pero con el mundo globalizado de la actualidad esto ha ido, ojo, evolucionando, más no cambiando, pues los aportes anteriormente mencionados siguen vigentes.

Pasa que actualmente hoy la conversación ha ido hacia una visión más amplia y estratégica sobre el papel que puede desempeñar el sector privado en la transformación de las comunidades.

Por eso en Caracol Radio, de la mano de la compañía Cadena, le contamos como la empresa privada ha aportado a este desarrollo.

En un contexto marcado por desafíos sociales, económicos y ambientales cada vez más complejos, las organizaciones están llamadas a preguntarse cómo poner sus capacidades, conocimiento, experiencia y redes de relacionamiento al servicio del desarrollo sostenible.

El reto ya no consiste únicamente en contribuir, sino en hacerlo de manera que genere impacto duradero y fortalezca las oportunidades para las personas y los territorios.

La innovación, factor clave

En una primera instancia, la innovación social surge como una respuesta a esta nueva realidad. Más que atender necesidades puntuales, busca desarrollar soluciones sostenibles, fortalecer capacidades locales y generar condiciones que permitan transformar realidades en el largo plazo.

Se trata de construir oportunidades que permanezcan y que puedan multiplicar su impacto con el tiempo.

Más que generar valor económico, es generar valor social

El dinero pasa y la economía va cambiando, pero el generar valor social se convierte en algo inherente a la comunidad.

Este enfoque reconoce que las organizaciones cuentan con activos únicos para impulsar el desarrollo: talento humano, capacidades tecnológicas, conocimiento especializado, capacidad de gestión y redes de colaboración.

Cuando estos recursos se articulan con las necesidades de las comunidades, es posible promover iniciativas que contribuyan al bienestar colectivo y al fortalecimiento del tejido social.

Es de esta forma que la innovación social propone, precisamente, que las empresas sean parte activa de la búsqueda de soluciones a los grandes desafíos de la sociedad. No desde una mirada en la que se la da la solución a la persona, sino las herramientas que le permitan a esta misma encontrarla y aplicarla.

El desarrollo sostenible como un eje fundamental de las demandas actuales

Por otro lado, aparece el desarrollo sostenible, un proceso clave teniendo en cuenta las demandas sociales y empresariales de la actualidad.

Este requiere visión de futuro, compromiso y la capacidad de construir alianzas entre los sectores público, privado, académico y social.

En este escenario, las empresas desempeñan un papel fundamental como agentes de cambio que pueden impulsar proyectos con impacto económico y social al mismo tiempo.

De este modo es que la cuestión, actualmente, cambia. Las empresas no deben preguntarse si deben involucrarse en el desarrollo social, sino cómo hacerlo desde una forma óptima, impulsadora y transformadora.