Salud y bienestar

Primera Infancia: ¿Por qué los primeros 6 años son clave para el desarrollo del cerebro?

De acuerdo con la Universidad Icesi, los niños pequeños construyen el conocimiento a partir de la interacción activa con su entorno. Cuando el aula se organiza en ambientes diferenciados para actividades de movimiento, construcción, juego simbólico, calma, arte y experimentación, el espacio impulsa el aprendizaje autónomo.

Adopción a bebé // Foto de referencia: Getty Images

De acuerdo con UNICEF, la evidencia neuroeducativa ha demostrado que el entorno escolar en la primera infancia actúa como un factor que sostiene, impulsa y fomenta los aprendizajes; esto se debe a que en antes de los 6 años, el cerebro humano alcanza el 90% de su desarrollo, lo que convierte al diseño de las aulas en una decisión pedagógica con impacto directo en el crecimiento.

Frente a ello, en Cali se ha comenzado a integrar el concepto del “ambiente como tercer educador”, donde el espacio físico se diseña para fomentar en los niños la exploración, la autonomía y la autorregulación mediante estímulos sensoriales.

Un referente en la infraestructura educativa es el nuevo preescolar de Arboleda School, un edificio que representa un cambio frente a los modelos tradicionales al integrar ambientes especializados como un atelier de arte, salones de música, zonas de juego simbólico y rincones de lectura inmersivos.

Esto permite que los niños asuman un rol protagónico en su aprendizaje al interactuar con espacios diseñados para estimular sus sentidos y curiosidad natural.

Además, fomenta la exploración libre, con lo cual los estudiantes desarrollan niveles más altos de concentración y seguridad personal, facilitando la adquisición de habilidades cognitivas y sociales de forma espontánea.

Efraín Pinto Brand, rector del colegio, explica que el aprendizaje verdadero comienza en el ser de cada niño y se potencia mediante un entorno diseñado a su medida.

Hoy el espacio es un aliado fundamental para que los niños se sientan seguros y emocionalmente tranquilos. Nuestra apuesta con este nuevo edificio es ofrecer ambientes donde ellos puedan elegir, moverse con libertad y tomar decisiones sobre su propio proceso. El éxito de esta propuesta radica en que el niño motivado y autónomo aprende con mayor profundidad, permitiéndonos formar personas desde el ser y no únicamente desde lo académico”, señala el directivo

La distribución de las aulas en ambientes diferenciados responde a necesidades evolutivas como el movimiento, la creación y la calma.

Al contar con mobiliario adecuado a su tamaño y materiales accesibles, los estudiantes ganan independencia para explorar sus intereses.

De acuerdo con Baby Control, esta metodología favorece la persistencia y la responsabilidad, logrando una mayor implicación en las tareas diarias. Invertir en este tipo de infraestructura asegura aulas más tranquilas y climas emocionales estables que benefician el proceso formativo integral.

El aprendizaje en la primera infancia se centra en la identidad y el reconocimiento del otro, por ello, en este modelo, la gestión de emociones es un pilar fundamental para que el conocimiento fluya de forma natural. El currículo socioemocional permite que los docentes acompañen procesos de autorregulación y empatía, asegurando que cada estudiante se sienta valorado.

A través de metodologías como el aprendizaje basado en proyectos, los intereses genuinos de los niños guían la investigación y el descubrimiento del mundo con curiosidad.