La bomba silenciosa: Colombia envejece más rápido de lo que estaba preparada
La caída de la natalidad, el cierre del dividendo demográfico y las nuevas brechas sociales obligan a replantear el modelo de bienestar del país.
Por: Sofía González
En la segunda edición del Festival del Pensamiento, que se realiza en Santa Fe de Antioquia, Juana Francisca Llano, presidente de Suramericana S.A., conversó sobre uno de los fenómenos que ya está transformando el país sin ocupar el centro del debate público: la crisis demográfica.
Su intervención se se centro en que Colombia no solo está envejeciendo, sino que lo está haciendo a una velocidad mayor a la prevista y sin haber adaptado aún sus sistemas sociales, económicos y de cuidado.
Llano explicó que el envejecimiento dejó de ser una proyección de largo plazo y se convirtió en una realidad que ya está modificando la estructura poblacional del país. Según expuso, uno de los cambios más visibles está en la caída de la natalidad y la fecundidad.
Durante su intervención, señaló que la tasa de fecundidad del país se ubica hoy en 1,63 hijos por mujer —e incluso cerca de 1,1 según algunas mediciones—, una cifra muy inferior a los 2,1 necesarios para mantener estable a la población.
Para ella, el dato no es menor porque implica que la pirámide poblacional está empezando a invertirse: menos personas jóvenes y una proporción creciente de población mayor. “La velocidad es la palabra central en este caso”, indicó.
También explicó que Colombia sigue operando con sistemas de protección social, empleo y bienestar, construidos para una población joven, mientras el país se acerca aceleradamente a una estructura más envejecida.
Festival del Pensamiento | Foto: Prisa Media
En su reflexión planteó cinco brechas que considera centrales para entender el cambio:
- Entre la vida real y los sistemas que tenemos: explicó que a pesar de vivir más años, se convive más tiempo con enfermedades crónicas como diabetes, cáncer o problemas cardiovasculares, aún así, advierte que se siguen usando modelos sociales diseñados para vidas más cortas.
- Entre quien contribuye y quien recibe: explica que, con menos personas en edad productiva y más adultos mayores, el modelo actual de sostenimiento económico y protección social empieza a tensionarse.
- Entre el cuidado que falta y el que podemos dar: sostiene que el cuidado sigue descansando principalmente sobre las mujeres y, en gran parte, sigue siendo trabajo no remunerado. Por eso planteó que será necesario formalizar y profesionalizar esa economía del cuidado.
- Entre el talento disponible y el que decidimos usar: cuestionó el edadismo laboral y la exclusión laboral de personas mayores de 45 años y jóvenes que están entrando al mercado, en un momento de transformación tecnológica.
- Entre el planeta que tenemos y el bienestar que queremos construir: indicó que el crecimiento económico tendrá que responder también a límites ambientales.
Llano conectó además este fenómeno con el impacto de la inteligencia artificial y advirtió que los modelos tradicionales de vida ya están cambiando. “Estudiar, trabajar y jubilarse no será posible”, advirtió al referirse a la necesidad de aprendizaje continuo y adaptación permanente.
Para Llano, el desafío no está únicamente en reconocer que el país envejece, sino en actuar antes de que el cambio supere la capacidad de respuesta institucional y social. Al cierre de su conversación, advirtió: “lo que decidamos hoy definirá si estas fuerzas coexisten en una crisis inmanejable o en una plataforma fundacional del próximo ciclo de desarrollo”.
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