Bogotá

Frenan urbanización descontrolada en zonas rurales de Bogotá y municipios de la Sabana

Así las cosas, si antes se podía construir ocho casas por cada hectárea, hoy con esta decisión se podrán construir dos.

El Consejo Directivo de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca aprobó, a través de su Consejo Directivo, un nuevo acuerdo que establece condiciones más estrictas para el desarrollo urbanístico en zonas rurales y suburbanas de los municipios bajo su jurisdicción.

La decisión busca frenar el crecimiento urbanístico descontrolado que en los últimos años ha incrementado la presión sobre el agua, los ecosistemas estratégicos, las áreas agrícolas y la sostenibilidad ambiental del territorio.

Con esta aprobación, la CAR fija condiciones y variables que deberán ser incorporadas por los municipios y el Distrito Capital durante los procesos de revisión y actualización de sus Planes de Ordenamiento Territorial, Planes Básicos de Ordenamiento Territorial y Esquemas de Ordenamiento Territorial.

“Para la construcción de la metodología técnica, la CAR trabajó de manera conjunta con el Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia, desarrollando un modelo que permite evaluar las condiciones ambientales particulares de cada municipio y estableciendo criterios diferenciales para la ocupación del suelo rural”, dijo el director de la CAR, Alfred Ballesteros.

Entre las variables consideradas dentro de la metodología se encuentran la vulnerabilidad hídrica, el riesgo por cambio climático, la sobreutilización severa del suelo, la fragmentación ecológica, la presión sobre ecosistemas estratégicos y el impacto potencial sobre la calidad del agua.

El funcionario precisó además que, “los estudios técnicos adelantados por la Corporación evidenciaron que el 25,5 % del territorio presenta índices de vulnerabilidad hídrica altos o muy altos; 15 municipios registran riesgo alto asociado al cambio climático; y 28 municipios presentan niveles de ocupación rural que ya afectan su capacidad de carga y sostenibilidad ambiental.”

Uno de los principales alcances del acuerdo es el fortalecimiento de la protección del suelo rural y de las áreas con alta capacidad agrológica, consideradas fundamentales para la seguridad alimentaria y el equilibrio ambiental del territorio. En este sentido, la norma incorpora restricciones y condiciones orientadas a evitar procesos de suburbanización desordenada y ocupación inadecuada de zonas rurales estratégicas.

Así mismo, el acuerdo incorpora el principio de conservación establecido en la Ley 99 de 1993, determinando que al menos el 70 % del área de los proyectos suburbanos deberá destinarse a conservación y restauración de vegetación nativa, fortaleciendo la protección del recurso hídrico, el suelo y la biodiversidad.

“El propósito del acuerdo no es frenar el desarrollo, sino garantizar que este ocurra de manera ordenada, responsable y compatible con la capacidad ambiental del territorio y la sostenibilidad de largo plazo” precisó el director general de la CAR.

Finalmente, la Corporación señaló que la metodología aprobada tendrá un carácter dinámico, permitiendo ajustar las condiciones de suburbanización y densidades en función de mejoras ambientales, procesos de restauración ecológica y avances en la gestión territorial de los municipios.

Maria Alejandra Uribe

Periodista egresada de la Universidad del Rosario....