En Cali, la falta de agua en la ladera volvió a generar protestas.
Comunidad y Alcaldía se reunirán hoy para buscar soluciones, mientras habitantes aseguran que hay sectores que llevan hasta diez meses sin servicio.
La paciencia en la parte alta de la ladera de Cali se agotó. Después de meses de abrir el grifo sin encontrar ni una gota, los vecinos volvieron a salir a las calles para hacerse escuchar. Tras una jornada de protestas y más de diez horas de diálogo, la Alcaldía y los líderes comunitarios acordaron volver a reunirse este viernes a las 4:00 de la tarde en una mesa de concertación. El objetivo es destrabar una problemática que lleva años sin una solución definitiva.
Desde el Distrito, la explicación es: muchos de estos barrios corresponden a asentamientos no formalizados ubicados en zonas de alto riesgo no mitigable, lo que dificulta la instalación de infraestructura de acueducto. Además, advierten que las conexiones irregulares afectan el funcionamiento del sistema y reiteran el llamado a evitar bloqueos y permitir que el proceso avance mediante el diálogo.
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Pero para quienes viven en la ladera, la situación se siente distinta. Lady Rodríguez, líder social del sector, asegura que no se trata de un problema reciente, sino de una crisis que hoy atraviesa uno de sus momentos más críticos. Según explica, en el sector de Las Minas hay familias que completan hasta diez meses sin recibir agua, incluso estando registradas como suscriptoras de EMCALI. En zonas de la comuna 20 como Siloé, Santos y Parcelas, la falta de suministro supera el mes.
Ante la escasez, la comunidad ha tenido que organizarse para sobrevivir. El agua se comparte entre vecinos y se transporta desde zonas más bajas en baldes y recipientes, priorizando apenas lo esencial para cocinar y el aseo básico. Una rutina que, según los líderes, golpea con mayor fuerza a niños, adultos mayores y mujeres, quienes asumen gran parte de las labores de cuidado.
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Los habitantes también aseguran que esta no es la primera vez que buscan respuestas. Desde 2024 han participado en movilizaciones y espacios de diálogo que, afirman, no han derivado en soluciones concretas. Por eso insisten en que, sí pagan impuestos y servicios, el Estado debe ofrecer alternativas, incluso en medio del debate sobre la formalidad de los asentamientos.
La reunión de este viernes genera expectativa en la ladera. La comunidad espera que esta vez se definan compromisos con fechas claras y acciones reales para garantizar el acceso al agua. Mientras tanto, el Distrito insiste en que el camino será el diálogo para encontrar una salida a una problemática compleja que sigue abierta.