Tunja

El día que descubrieron a Nairo Quintana

Jenaro Leguízamo recuerda cómo un joven ciclista se acercó a pedirle que lo observara. Años después, ese talento se convertiría en una de las mayores figuras del ciclismo colombiano.

Foto | Jenaro Leguizamo

El retiro del ciclismo profesional de Nairo Quintana no solo marca el cierre de una era deportiva, sino que revive las historias de quienes vieron en él un talento excepcional desde sus primeros pedalazos. Una de esas voces es la de Jenaro Leguízamo, quien recuerda con precisión el momento en que todo comenzó. «...El 20 de julio de 2008, en una carrera en Sogamoso, se me acercó un pelado y me dijo: “profe, fíjese en mí”...», relata, evocando el instante en que un joven desconocido pidió ser observado más que ayudado.

Ese primer encuentro no fue casual. Leguízamo cuenta que lo que le llamó la atención no fue solo el talento, sino la seguridad del joven ciclista. «...No llegó pidiendo ayuda, sino diciendo: “si ve que doy la talla”...», recuerda. Días después, volvió a verlo competir en Tunja, donde, según sus palabras, «...ganó con lujo de detalles...», confirmando que ese muchacho tenía algo distinto.

Convencido de su potencial, Leguízamó llevó el nombre de Quintana a la dirigencia del equipo Colombia es Pasión. «...Propuse su nombre y cuando expuse que venía del alto del Sote, de una familia campesina, dijeron: tráigalo y le hacemos pruebas...», explica. Fue entonces cuando el joven ciclista fue sometido a evaluaciones físicas en Bogotá que sorprendieron incluso a los médicos.

Los resultados fueron tan contundentes que generaron dudas dentro del propio equipo. «...Los médicos se preguntaban qué había pasado, por qué esos números...», recuerda Leguízamo. Para confirmar su nivel, organizaron una prueba de campo en Paipa. «...Le pusimos medidor de potencia, hizo la contrarreloj y los datos fueron muy convincentes...», afirma, describiendo el momento en que el talento de Quintana dejó de ser promesa para convertirse en certeza.

Sin embargo, el camino no fue lineal. Jenaro relata que, pese al interés inicial, otras estructuras deportivas también detectaron su talento. «...Le ofrecieron el doble y luego cinco veces más para ficharlo...», explica. Aun así, ese proceso terminó siendo el inicio de una carrera que lo llevaría a Europa y a lo más alto del ciclismo mundial, incluyendo su salto al Movistar y sus participaciones en campeonatos del mundo bajo la dirección del propio Leguizamó.

Hoy, ante el anuncio de su retiro, Leguízamo mira en retrospectiva con gratitud. «...Debemos estar agradecidos por haber vivido la época dorada de Nairo...», afirma. Para él, más allá de los títulos, su legado está en haber impulsado una generación entera de ciclistas y reactivado la pasión por este deporte en Colombia. «...Gracias a ese fervor surgieron muchos más corredores...», concluye, mientras el país se prepara para despedir a uno de sus grandes referentes.