Justicia

El chat de mamá y la medalla al mérito: la historia de una soldado que soñó en grande

La disciplina y el compromiso llevaron a Sarita Álzate a recibir la medalla Juan Bautista Solarte y una beca en la Escuela de Aviación.

Sarita Álzate

Colombia

En el Fuerte Militar de Tolemaida, el más importante de Colombia, cuando el reloj marca las cuatro de la mañana empiezan a escribirse historias. Soldados, uniformes, entrenamientos, y mucho compromiso.

Es allí, en ese mismo escenario, donde empieza la de Sarita Álzate Gutiérrez, una joven que decidió prestar su servicio militar voluntario en el Ejército Nacional y terminó encontrándose con mucho más que una experiencia temporal, sino más buen con un proyecto de vida.

No obstante, la disciplina y la vocación militar ya hacían parte de su carácter. Incorporarse al servicio voluntario fue el paso decisivo para materializar ese sueño. Dejar atrás la rutina y asumir el compromiso de vestir un camuflado significó entender que no se trataba de un símbolo pasajero, sino de una responsabilidad con un país.

La transición no fue fácil. Madrugadas exigentes, normas estrictas, entrenamientos constantes y una dinámica completamente distinta a la vida civil marcaron sus primeros meses. Sin embargo, en medio de la exigencia comenzó una transformación personal profunda. Aprendió a expresar sus ideas con firmeza, a sostener sus decisiones con respeto y a asumir responsabilidades con mayor seguridad.

Uno de los mayores retos fue la distancia con su familia. El celular permanecía guardado toda la semana mientras se encontraban en fase de instrucción o entrenamiento y, solo los domingos podía revisar mensajes.

Siempre encontraba el mismo chat activo, que era el de su madre, con más de 20 mensajes acumulados. Aunque no recibían respuesta inmediata, esas palabras constantes se convirtieron en un soporte silencioso que le recordaba la razón de su esfuerzo. Ese respaldo fue, según ella, el combustible emocional en los momentos más exigentes.

Su dedicación y desempeño la llevaron a destacarse como la mejor de su contingente, mérito por el cual recibió la medalla Juan Bautista Solarte, una distinción que reconoce la excelencia en el servicio. Este logro le abrió las puertas a una beca para iniciar estudios de Ingeniería Aeronáutica en la Escuela de Aviación del Ejército Nacional.

Hoy, Sarita proyecta culminar su formación profesional y presentarse para ser oficial del Ejército. Se visualiza como militar e ingeniera aeronáutica, aportando desde el conocimiento técnico, la disciplina y el liderazgo. Su horizonte es claro: consolidar una carrera al servicio del país.

Cuando se le pregunta qué cambió en ella tras su paso por el servicio militar voluntario, responde que ganó carácter, autonomía y seguridad para tomar decisiones. Aprendió a no rendirse ante la dificultad y a entender que cada oportunidad puede transformar el futuro.

María Fernanda Latorre H.

Comunicadora social y periodista de la universidad...