Cerco militar busca frenar ruta de menores reclutados por disidencias en el Cauca a otras regiones

La respuesta del Ejército se produce tras la denuncia de Caracol Radio sobre el reclutamiento de un menor de 14 años.

Miembros del Ejercito Nacional

Tras la denuncia revelada por Caracol Radio sobre el reclutamiento de un menor de edad en el suroccidente del país y la historia de su madre que se infiltró junto a su tía en las Disidencias de las Farc para rescatarlo, el Ejército Nacional aseguró que intensificó el cerco militar en la región para evitar que sigan niños y niñas siendo movilizados fuera del Cauca.

El comandante de la Tercera División del Ejército, con jurisdicción en Valle del Cauca, Cauca y Nariño, general Javier Africano, explicó que actualmente más de 22 mil uniformados están desplegados en profundidad en zonas rurales y corredores estratégicos donde operan las disidencias de las Farc, el ELN y otras estructuras criminales.

“Tenemos desplegados más de 22 mil hombres en el suroccidente colombiano desarrollando operaciones militares en esas veredas y centros poblados donde estas estructuras llegan a engañar a nuestros niños y convencerlos de irse a pertenecer a esos grupos”, afirmó el oficial.

Según indicó el general, las operaciones buscan cerrar los espacios que han permitido a los grupos armados reclutar menores mediante engaños y posteriormente moverlos hacia otros territorios donde mantienen presencia.

“Estas estructuras aprovechan espacios donde no hay fuerza pública para llegar a las veredas, engañar a los menores, prometerles dinero o una mejor calidad de vida. Todo es un engaño para llevárselos a esas organizaciones”, señaló.

El comandante reconoció que en medio de las operaciones militares se ha logrado establecer que varios de los menores reclutados en el Cauca terminan siendo trasladados a otros departamentos para fortalecer estructuras armadas.

“En el desarrollo de operaciones hemos logrado recuperar menores y al verificar con el Bienestar Familiar y la Policía de Infancia pudimos establecer que eran niños llevados desde el Cauca y desplegados a otros territorios donde delinquen estas estructuras”, explicó.

Frente a este panorama, el Ejército aseguró que las operaciones en profundidad y el aumento de presencia en zonas rurales buscan cerrar la ruta de movilidad de estos menores y afectar las retaguardias estratégicas de las disidencias.

“Lo que estamos haciendo es llegar hasta esas áreas lejanas donde la fuerza pública no había llegado para evitar que continúe el reclutamiento y el traslado de nuestros niños a estas estructuras”, puntualizó el comandante.

La respuesta del Ejército se produce tras la denuncia periodística sobre el reclutamiento de un menor y el testimonio de su familia, que evidenció cómo estas estructuras continúan utilizando ofertas engañosas para captar adolescentes en el suroccidente del país.

Caracol Radio conoció el testimonio de la familia de un niño de 14 años. Según relató su tía, al menor “le endulzaron el oído” con la idea de ganar dinero y sacar adelante a su familia. El adolescente aceptó irse con el grupo armado ilusionado, pero pronto entendió que había quedado atrapado en la guerra.

“Se fue ilusionado, pensando que iba a ayudar a la mamá. Cuando ya vio la realidad, lo único que nos decía era: ‘oren por mí, pídanle a Dios por mí, que me ilumine, que me saque de aquí’”, contó la familiar.

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Desesperadas por la situación, la mamá y la tía del menor tomaron una decisión extrema: internarse en zona controlada por las disidencias para suplicar su liberación.

“Se fue ilusionado, pensando que iba a ayudar a la mamá. Cuando ya vio la realidad, lo único que nos decía era: ‘oren por mí, pídanle a Dios por mí, que me ilumine, que me saque de aquí’”, contó la familiar.

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Desesperadas por la situación, la mamá y la tía del menor tomaron una decisión extrema: internarse en zona controlada por las disidencias para suplicar su liberación

Ambas mujeres llegaron hasta un campamento del grupo armado. Allí, la madre del niño logró quedarse trabajando como cocinera en una vivienda utilizada por integrantes de la estructura, con el objetivo de acercarse al comandante y pedirle que lo dejara salir.

“Nos metimos hasta allá. Mi hermana se quedó trabajando en una casa de ellos mismos para poder hablar con el comandante, para rogarle que nos lo entregara… pero no fue posible”, relató la tía.

Durante ese tiempo, la familia conoció de primera mano la presencia de numerosos menores dentro de la organización armada. Niños y niñas de 11, 12 y 13 años permanecían en campamentos y eran enviados a misiones en medio de enfrentamientos.

“Había muchas niñas, muchos niños. No estaban ni formados. Los mandan a misiones y cuando salen dicen que ya no hay comunicación”, aseguró.

Según el testimonio, varios compañeros del menor habrían sido asesinados o envenenados en medio de la confrontación interna de las disidencias. Incluso, el adolescente estuvo a punto de ser trasladado al Guaviare, una de las zonas más críticas por la disputa entre estructuras armadas.