URT 2026: investigación y enfoque diferencial para la restitución en Bolívar y Sucre
La entidad avanza con mesas de trabajo comunitarias e interinstitucionales, orientadas a optimizar la gestión, consolidar el enfoque diferencial y garantizar el acceso efectivo a la justicia territorial
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Tras cerrar 2025 con resultados históricos, la Unidad de Restitución de Tierras (URT), a través de la Dirección Territorial Bolívar y Sucre, logró en esta región 373 decisiones de fondo (110% de cumplimiento) en etapa administrativa y la inscripción de 277 solicitudes (116% de la meta) en etapa judicial. Estos avances permiten iniciar 2026 con una agenda estratégica orientada a fortalecer la planificación, optimizar la gestión institucional y generar un impacto sostenible en los procesos.
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Las mesas de trabajo se desarrollaron en dos bloques: uno con organizaciones campesinas y étnicas, que aportaron un análisis crítico sobre la situación de las comunidades en las distintas etapas del proceso; y otro con instituciones del orden nacional y territorial, enfocado en la articulación interinstitucional y la construcción de una ruta de atención integral y efectiva.
Trabajo conjunto con las comunidades
Las jornadas incluyeron mesas sectoriales y un panel con más de 30 organizaciones campesinas, cuyos líderes y lideresas participaron en la definición del Plan de Acción 2026, priorizando actividades territoriales y el reconocimiento del campesinado como sujeto colectivo de especial protección. Entre los participantes estuvieron el Cabildo Indígena de Toluviejo, el Movimiento Popular por la Dignidad Campesina y el Comité de Gestión y Desarrollo Rural de El Carmen de Bolívar.
Se resalta el caso de la familia Godoy, del proceso conocido como “La Camaronera” en Turbaná, Canal del Dique, en el que se logró la revocatoria de una decisión que había vulnerado sus derechos territoriales en favor de intereses privados.
“Hoy recuperamos la esperanza con la restitución de nuestras tierras. Después de tantos años de lucha, sentimos que finalmente se hace justicia para nuestras familias y las futuras generaciones”, señaló Antonio Godoy Carmona, vocero y beneficiario del proceso.
Articulación institucional con enfoque diferencial
Durante el primer mes del año se adelantaron espacios de coordinación interinstitucional, entre ellos un encuentro con el alcalde de El Carmen de Bolívar, Pedro Vázquez, para revisar el cumplimiento de órdenes judiciales y articular acciones con procesos comunitarios.
En línea con las políticas del Gobierno Nacional, la URT continúa integrando el enfoque diferencial de manera transversal. Para ello, se adelantaron mesas de trabajo con la Gobernación de Bolívar (a través de la Secretaría de Igualdad) y Prosperidad Social, con el objetivo de consolidar una agenda conjunta orientada a la dignificación de la mujer rural étnica, la juventud restituida, los consejos comunitarios, la población afrodescendiente y los resguardos indígenas. Asimismo, se estableció un plan de seguimiento para garantizar la incorporación del enfoque de género en las etapas administrativa y judicial.
La academia como aliada
La URT avanza en la suscripción de un convenio para crear una colección de cuadernos de investigación sobre restitución de tierras y justicia transicional en Bolívar, con el apoyo de la Universidad de Cartagena, la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo, con el fin de fortalecer la producción y apropiación social del conocimiento.
“La articulación con la academia nos permitirá identificar aspectos críticos y oportunidades de mejora, así como fortalecer la revisión de nuestros procedimientos y prácticas institucionales. Esto contribuye de manera concreta a garantizar los derechos de las comunidades víctimas en el territorio”, afirmó Daniel Flórez, director territorial de la URT en Bolívar y Sucre.
Con la implementación del Plan de Acción 2026, concebido desde las voces, los sueños y las luchas de las comunidades, la Unidad de Restitución de Tierras reafirma su compromiso de transformar la gestión institucional en una verdadera herramienta de justicia y reparación.
Este camino, construido de la mano de las comunidades étnicas y campesinas de Bolívar y Sucre, busca sanar las heridas del despojo, devolver la esperanza y garantizar que la restitución de la tierra sea también un acto de dignidad, memoria y futuro para las generaciones venideras.