Nuevo centro de detención mejora condiciones carcelarias en Neiva, pero persiste el hacinamiento
Aunque se evidencia un avance frente a las antiguas bodegas de Alpina, la Personería advierte que los espacios siguen sin ser idóneos y ya presentan sobreocupación.
Nuevo centro de detención transitorio en el sector El Castillo de Neiva, que reemplazó las antiguas bodegas de Alpina y presenta mejores condiciones de reclusión, aunque ya registra hacinamiento.
El personero municipal de Neiva, Jerson Andrés Bastidas, entregó un balance con señales de mejoría en materia carcelaria en la capital del Huila, especialmente en los centros de detención transitorios, aunque reconoció que el hacinamiento continúa siendo una problemática vigente.
De acuerdo con el funcionario, el municipio cerró el año con un nuevo centro de detención transitorio ubicado en el sector El Castillo, dejando atrás las antiguas bodegas de Alpina, un cambio que calificó como positivo tras múltiples requerimientos de los órganos del Ministerio Público, personas privadas de la libertad y sus familiares.
“El nuevo centro cuenta con mayor capacidad, mejores áreas de ventilación y espacios de esparcimiento, lo que ha permitido mejorar considerablemente las condiciones de reclusión”, señaló Bastidas. Actualmente, en este lugar se encuentran 270 personas privadas de la libertad, pese a que su capacidad es de 237, lo que representa un hacinamiento del 14 %, es decir, 33 personas por encima del límite permitido.
El personero aclaró que, aunque el sobrecupo se presenta apenas un mes después de su puesta en funcionamiento, es notablemente menor al registrado en el anterior centro, donde se llegó a tener entre 150 y 200 personas adicionales a la capacidad.
No obstante, la situación es más crítica en otros espacios. En el CAI Bogotá, donde permanecen mujeres privadas de la libertad, la capacidad es de 15 personas, pero actualmente hay 35, lo que equivale a un hacinamiento del 233 %.
Finalmente, Bastidas insistió en que estos lugares no fueron diseñados para la detención de personas, razón por la cual persisten quejas relacionadas con el clima, la humedad, la ventilación y la salubridad. “Por más adecuaciones que se realicen, no se logra el nivel de habitabilidad que esperan los internos y sus familias, porque no son espacios idóneos”, concluyó.