Clemencia Carabalí, líder social del Norte del Cauca, ¿cuál ha sido su trayectoria y logros?
Clemencia Carabalí ha transformado la vida de cientos de mujeres, luchando contra la violencia, la desigualdad y el racismo
Clemencia Carabalí. | Foto: cortesía - Juan Felipe Rubio
Para llegar al colegio, Clemencia Carabalí (La Balsa, Cauca, 55 años) caminaba hora y media cada trayecto. En casa, hacía sus tareas a la luz de las velas y lavaba el uniforme a mano, a veces secándolo con una plancha de carbón. Aun así, su deseo de superación y su compromiso con su comunidad la impulsaban a seguir adelante. “Quería una profesión y sabía que implicaba sacrificio”, recuerda la activista, galardonada con el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en 2019.
Su esfuerzo rindió frutos: es tecnóloga industrial y administradora de empresas de la Universidad Santiago de Cali, títulos que pagó trabajando como zapatera y vendiendo chontaduro y pasteles de yuca. Durante sus estudios, tuvo a su primer hijo, regresó al Cauca y allí identificó una amenaza: la seguridad alimentaria de su comunidad estaba en riesgo. Se propuso entonces organizar a las familias para recuperar las fincas y producir lo necesario, siguiendo la tradición de sus padres y abuelos.
¿Cómo nació el movimiento femenino “Mano cambiada”?
Descubrió que la mayoría de las fincas eran atendidas por mujeres, mientras los hombres buscaban ingresos fuera. Así nació el sistema “mano cambiada”, donde todas colaboraban para recoger la cosecha o lavar la ropa, ayudándose entre sí. Esa organización comunitaria pronto dio paso a nuevas ideas, como comercializar los productos que no alcanzaban a consumir.
En 1997 fundaron el Comité Municipal de Mujeres, que con el tiempo se convirtió en la Asociación de Mujeres de Buenos Aires y, finalmente, en la Asociación de Mujeres Afrodescendientes del Norte del Cauca (Asom Cauca). Hoy cuenta con 230 afiliadas y presencia en trece municipios, incluyendo tres de la Costa Pacífica caucana. Carabalí, como presidenta, lidera proyectos que fortalecen la organización, defienden derechos humanos y étnico-territoriales y buscan erradicar la violencia que históricamente ha limitado a las mujeres afrocolombianas.
Uno de sus primeros pasos fue crear alianzas con la Universidad del Valle, capacitando a las mujeres en transformación y comercialización de frutas. Así nacieron vinos de naranja, mermeladas y conservas. También desarrollaron un diplomado de ocho meses para formar líderes comunitarias. A pesar de los desafíos del conflicto armado, desplazamientos y pérdida de sedes, hoy cuentan con dos locales propios y con un supermercado, MerkAsom, que cumple dos años ofreciendo seguridad alimentaria y oportunidades económicas.
Reconocimientos, amenazas y los sueños de Clemencia Carabalí
Su lucha ha tenido costos. Recibió amenazas y, en 2019, sobrevivió a un atentado que la obligó a exiliarse temporalmente en España y Estados Unidos. “Decidí no irme de mi territorio, porque vivir lejos de la familia no es vida. Si me van a matar, me muero en mi tierra”, asegura.
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Su trabajo ha sido reconocido con el premio Woodrow Wilson al Servicio Público en 2022 y, ese mismo año, fue consejera presidencial para la Equidad de la Mujer, cargo que abandonó un año después por limitaciones para generar cambios reales. Aun así, su visión sigue clara: eliminar barreras de acceso, combatir el racismo y crear oportunidades para que ninguna niña de su región tenga que caminar horas para estudiar.
Entre sus sueños está crear un banco para mujeres que respalde sus iniciativas productivas y aspirar a la senaduría por el Pacto Histórico en 2026. “Quisiera estar en donde se toman las decisiones”, dice, convencida de que solo así se podrá garantizar que las futuras generaciones tengan un camino más justo y lleno de oportunidades.
Clemencia Carabalí es una de las 100 Nuevas Líderes de Colombia: