El fino oficio de lustrar botas en Cúcuta
Una labor que busca no desaparecer y que hoy sostiene 14 familias
Catorce familias lustrabotas en el Parque Santander.
Cúcuta
El Parque Santander es el albergue de 14 hombres dedicados a un oficio muy especial, el embellecimiento de zapatos. Una tarea que viene registrando bajas desde hace dos décadas, cuando muchas personas dedicadas a esta actividad la abandonaron esta labor, hoy busca no desaparecer.
Entre $3.000 y $5.000 mil pesos pueden costar los servicios de “embolada”, sin embargo, a ellos no les gusta que les llamen emboladores, sino lustrabotas o embellecedores de zapatos.
Luis Alberto Durán Silva, tiene 70 dedicadas a esta actividad y con esta labor ha sacado a sus hijos adelante. En otrora, la bonanza de Venezuela le permitía gozar de buena clientela, hoy limpian los zapatos 9 personas al día.
“Antes la embolada de zapatos valía 10 centavos, después 15 y 20, antes cuando la frontera estaba abierta daba para comer entre 3 y 4 días, uno a las nueve de la mañana se podía irse, ahora está todo el día y medio le da a uno para sobrevivir”, narró.
Luis tiene un cliente que lo visita desde hace 50 años, son amigos, toman café, hablan de noticias se trata de Gilberto Cáceres quien tiene más de 15 pares de zapatos de cuero, dice que no compra tenis o zapatos de tela que, para él, pues para él “un buen caballero debe tener zapatos de cuero y se deben limpiar cada semana con suma cautela”.
Otro de los lustrabotas es Ramón García, tiene 70 años, más de la mitad de su vida se ha dedicado a esta actividad, actualmente explica que cada elemento que hay en su lugar de trabajo tiene un significado, no solamente una historia, sino también una función muy importa.
Ramón saca un pequeño trapo que humedece con mucho cuidado para luego limpiar los zapatos de sus clientes, este trabajo le toma un promedio de diez minutos.
Pero también hay mujeres en la lista de usuarias frecuentes, una de ellas es Teresa Suárez quien también explica que “a veces no alcanza el tiempo para limpiar los zapatos, y esto es la presentación de uno, yo lo que considero es que uno debe estar bien presentado y esta es una buena forma de hacerlo”.
La gran mayoría de estos trabajadores son personas de la tercera edad, lo que esperan es que esta tradición no se pierda.