Duque y la política exterior: ¿Qué logró y qué incumplió?

Analistas estiman que el legado de Iván Duque para la política exterior queda en un panorama gris por cuenta de fracasos en algunos objetivos.

El expresidente Iván Duque durante su participación en la Asamblea de Naciones Unidas denunciando a Nicolás Maduro. Foto: Cortesía Presidencia.

 

Al cumplirse los 4 años de gobierno, consultamos a Mario Urueña, Politólogo, Profesor de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, Doctor en Derecho, Magíster en Geopolítica y experto en temas de seguridad y conflictos, para hacer un balance de la gestión de Iván Duque en cuanto a política exterior.

Las propuestas cumplidas

Pese haber demostrado interés e intenciones en cumplir todas las promesas de campaña de cara a la política exterior, pocas lograron llevarse a buen término o completarse del todo. Una de las que quedó a medias, pero tuvo mayor cumplimiento fue mejorar la cooperación con países de la región para atacar grupos armados.

Pese a esto, Mario Urueña resalta que, pese a la cooperación con otras naciones vecinas, con Venezuela, con quién se comparte más frontera, no se logró influir en el combate de redes criminales que se mueven entre ambos países y, en lugar de ello, se terminaron rompiendo las relaciones por lo cual “fue muy difícil fortalecer esos mismos mecanismos de cooperación en seguridad”.

Una propuesta que sí se cumplió fue la “diplomacia sustentada en política de Estado” con la que se centró no ser “indiferentes” para denunciar abusos al derecho internacional cometido por otros gobiernos como se hizo durante la invasión rusa o continuamente en Venezuela, Nicaragua o Cuba.

Las promesas incumplidas

Una de las propuestas clave que tuvo más difusión y que no se cumplió fue la ‘modernización y profesionalización de la carrera diplomática con fortalecimiento del servicio consular’. Urueña señala que este aspecto no es exclusivo del gobierno Duque, sino que viene de antes teniendo en cuenta que los puestos diplomáticos se han utilizado más para pagar favores políticos.

“Los nombramientos políticos han primado sobre nombramientos técnicos de carrera y sobre todo el nombramiento de embajadores. Entre más alto es el rango, más político suele ser el nombramiento, más que a los funcionarios de carrera y Duque, lejos de lograr una mejora, no alcanza un cambio notable”, destaca Urueña.

Para el analista, el segundo fracaso más notable en propuestas es el ‘cerco diplomático’ dado que fue una apuesta poco favorable “pues es claro que el régimen de Venezuela continúa y la promesa de que ‘el régimen tenía las horas contadas’ tampoco fue así, de hecho, vemos que Duque se va antes que Maduro de la presidencia”.

A estas propuestas se suman otras que no llegaron a buen término como la creación de un Consejo Superior de Relaciones Exteriores o lograr que Naciones Unidas sancione a Venezuela por albergar grupos terroristas.

Aciertos y desaciertos

Luego de 4 años de gobierno, Mario Urueña estima que hay dos grandes aciertos que pueden tener matices. El primero fue la gestión de lotes de vacunación, pese a las denuncias de sobrecostos, “no podría dejar de pensarse que el programa de vacunación no habría sido exitoso sino hubiese sido por una gestión” que permitió que el país recibiese un buen número de dosis contra el COVID-19.

El segundo acierto es el Estatuto de Protección Temporal otorgado a migrantes venezolanos que permitió “mejorar las condiciones de existencia y los derechos ante el Estado colombiano para esta población tan vulnerable puede sentirse como como un éxito más allá de susceptibilidades frente a las motivaciones para otorgarlo, pero el resultado puede ser más favorable que cuestionable”.

En cuanto a los fracasos, uno es la injerencia de miembros del partido de gobierno a las más recientes elecciones de los Estados Unidos que, si bien no son adjudicables a Iván Duque, “en el respeto de la soberanía y la no injerencia, Duque pudo haber hecho una condena más fehaciente para desprenderse de esta injerencia, que de pronto por cálculo político no lo hizo”.

“Es claro que esto del presidente Biden no teniendo una gran voluntad para dialogar con el presidente Duque y para fortalecer las relaciones pues es resultado de un mal calculo político”, señala Urueña quien agrega que la idea de impulsar el ‘cerco diplomático’ sobre Venezuela “y apostar a una salida más de hecho que diplomática fue una apuesta arriesgada que salió mal”.

Un tercer fracaso es la imagen de Colombia ante organismos de la comunidad internacional como Naciones Unidas, recordando cuando se presentaron documentos con datos imprecisos e imágenes que no correspondían para denunciar al régimen venezolano. A esto se suman salidas en falso como el discurso de Iván Duque y los 7 enanitos en la Unesco.

El legado

Para el analista Mario Urueña, Iván Duque deja un legado de política exterior gris y desafortunado porque cada presidente “pudo sacar cara de algún resultado en algún ámbito. De Santos, Uribe, incluso Pastrana, Samper, Gaviria y de ahí para atrás pudieron tener ciertas victorias y reivindicaciones” que se enfocaban en multilateralismo, pero con Duque no fue así.

“El legado de Duque es un legado gris tirando a muy deficiente y que, al próximo presidente, incluso los siguientes presidentes, les tocará dedicarse a la reconstrucción de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, con Venezuela, con los países del hemisferio”, expresó Urueña.

“Creo que hay que decir sin mayores matices que el legado de Iván Duque es un legado muy desafortunado para la política exterior de Colombia”, concluye Urueña.

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