Biodiversidad

El pino, un árbol exótico que afecta los páramos del país

EXPEDICIÓN PÁRAMO evidenció extensas plantaciones de esta especie en páramos como Santurbán, Guerrero, Chingaza, Sumapaz y Guantiva-La Rusia.

Los páramos de Colombia están inundados de pino, una especie foránea que absorbe mucha agua y deja sin vida a las especies nativas. /

A mediados del siglo XX, varias especies de pinos procedentes de países como México, fueron introducidas en Colombia debido a su potencial para el uso forestal y como una medida de reforestación y restauración de las zonas afectadas por la deforestación.

En uno de los encuentros 'Bosques para la vida' del Foro Nacional Ambiental (FNA), realizado el año pasado, Manuel Rodríguez, primer ministro de Ambiente que tuvo el país, aseguró que la restauración en Colombia ha sido un recorrido lleno de errores y aprendizajes que inició con la siembra de especies exóticas como los pinos y eucaliptos.

"En los años 60, las Corporaciones Autónomas Regionales dieron marcha a programas de restauración con la siembra de especies exóticas. Así sucedió en el embalse del Neusa, un proceso de rehabilitación con acacias, pinos y eucaliptos. Esta actividad se adelantó ante la ausencia de paquetes tecnológicos para hacerlo como se debía, es decir con árboles nativos", dijo Rodríguez en el foro virtual.

Los páramos de Colombia, ecosistemas que resguardan el agua que consumen cerca de 17 millones de personas, es decir el 35% de la población nacional, no se han salvado de la llegada de pinos como el pátula, una especie mexicana.

Durante la EXPEDICIÓN PÁRAMO, el equipo periodístico y varios expertos ambientales evidenciaron enormes plantaciones de este árbol que alcanza alturas de hasta 40 metros de altura y cuyas hojas, similares a flecos, forman una cubierta rojiza en el suelo que acaba con la vida de las especies nativas porque impide el paso del agua y de la radiación, es como una capa que impermeabiliza el suelo.

Varias zonas de Santurbán, Guerrero, Chingaza, Sumapaz y Guantiva-La Rusia están dominadas por el pino, una planta que según el Instituto Humboldt genera una alta pérdida de biodiversidad, acidificación de los suelos, alteración del agua, disminución en la oferta de hábitat para la fauna y reducción de las plantas nativas de los páramos.

En uno de los recorridos de la EXPEDICIÓN PÁRAMO por Santurbán, Roberto Sánchez, biólogo de la Universidad Nacional y actual director del Herbario Catatumbo-Sarare de la Universidad de Pamplona, informó sobre la peligrosidad de esta especie foránea para los páramos.

En algunas zonas del páramo de Santurbán, los frailejones crecen al lado de pinos de gran porte. / Foto: Jhon Barros

"El pino, un árbol que fue introducido como cultivo para uso comercial en las zonas erosionadas, es una gran problemática en las franjas andinas y los páramos. Debido a su acelerada forma de dispersión de semillas a través del viento, ha colonizado estos ecosistemas y es una seria amenaza para la biodiversidad nativa", dijo el experto.

Según Sánchez, el pino es una de las especies más difíciles de erradicar y no se ha hecho un control efectivo en el país. "Es una gran amenaza por sus tipos de hojas y sustancias que inhiben el crecimiento de las plantas nativas y acidifican e impermeabilizan los suelos".

Amalia Díaz, directora del Herbario del Instituto Humboldt, afirma que el frágil equilibrio de los páramos está en un alto riesgo por la proliferación del pino. "Al sembrar especies como el pino en los páramos se afecta considerablemente el recurso hídrico, ya que esta planta absorbe grandes cantidades de agua".

Como es una especie maderable, el pino necesita de una gran cantidad de agua para sobrevivir. "Tiene raíces muy profundas y sueltan resinas que vuelven los suelos más ácidos. Por eso vemos que en las plantaciones de pino nada crece en los suelos, tanto por la extensa sombra que dan como por la alta acidez que no permite que las semillas germinen y crezcan", revela la bióloga.

En zonas de los trópicos como Colombia, las semillas requieren condiciones de humedad y acidez permanentes. "Si no las tienen, pierden su capacidad de germinar y mueren. Cualquier alteración en los páramos, por tratarse de islas aisladas, puede llevarlos a su fin".

Los pinos tienen en un alto riesgo a páramos como Guerrero y Santurbán. / Foto: Jhon Barros.

Aunque es una realidad comprobada que especies como el pino y el eucalipto afectan a gran escala ecosistemas como los páramos, la bióloga del Instituto Humboldt destaca que desde hace algunos años hay un plan para reforestar con especies nativas las zonas aledañas al embalse del Neusa, un lugar donde el pino es el común denominador.

Estudio pionero

Edinson Sesquilé y Mauricio Aguilar, investigadores del Instituto Humboldt, y Sebastián Ruiz de la Universidad de Nariño, analizaron cómo se puede realizar una restauración ecológica en las zonas paramunas afectadas por las plantaciones del pino pátula (Pinus patula).

Su área de estudio fue el Parque Natural Regional Páramo de Rabanal, área protegida de Boyacá que figura entre las más perjudicadas por la plantación de este pino. "En el predio Peña de la Virgen, se aprovecharon estos árboles de la manera tradicional por más de 27 años", afirman los científicos.

Los investigadores hicieron experimentos con el pino en varias zonas de Rabanal, como no aplicar ningún tratamiento, eliminar los residuos del post-aprovechamiento forestal (troncos, cortezas, ramas, palos, aserrín y acículas), aplicación de enmienda orgánica al suelo y remover la vegetación preexistente.

Eliminar los residuos del aprovechamiento forestal del pino, no remover la vegetación preexistente y aplicar una enmienda orgánica al suelo, fue uno de los tratamientos más adecuados para mejorar la riqueza de especies en áreas con cinco años de post aprovechamiento forestal.

"Sin embargo, el solo hecho de eliminar los residuos del pino y no realizar ninguna otra acción, es un tratamiento básico que repercute en el incremento de la riqueza de especies. Hay un efecto positivo en eliminar los residuos del pino, aplicar enmienda orgánica y la combinación entre ambas acciones".

Estas acciones, según el estudio de los expertos, contribuyen al aumento de la cobertura de herbáceas, frailejones y arbustos nativos del páramo luego de cinco años de aprovechamiento forestal.

El pino fue introducido en Colombia a mediados del siglo XX como una medida de restauración ecológica. / Foto: Jhon Barros.

La principal conclusión es que es necesario eliminar o retirar los residuos del pino pátula de los páramos, "acción que libera espacio sobre el suelo y proporciona una mayor área efectiva para que puedan llegar, germinar y establecerse las semillas".

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