La madre Laura Montoya, primera santa colombiana
El 12 de mayo fue elevada al Santoral católico por el papa Francisco.


Al amanecer del domingo, 12 de mayo de 2013, la comunidad católica colombiana vibró con la ceremonia de canonización que presidiera el Papa Francisco, en Ciudad de El Vaticano
El mismo sentimiento de gozo lo venía experimentando el pueblo colombiano desde cuando se conoció el anuncio papal de que sería declarada Santa aquella monja antioqueña, dedicada por entero a la pastoral entre los indígenas de las selvas del occidente antioqueño, de Urabá, y otras regiones colombianas, y que fundó una congregación para proseguir esa obra misionera
En Medellín, Dabeiba y, por supuesto, en su natal Jericó miles de personas madrugaron a presenciar la ceremonia litúrgica encabezada por el Papa Francisco, el primer Papa latinoamericano en la historia de la Iglesia. Los colombianos presentes oraron, cantaron, aplaudieron, lloraron, dieron gracias y acudieron a la Misa Solemne, como si Madre Laura estuviera de cuerpo presente en la misma Plaza de San Pedro en El Vaticano
VIDA DE SERVICIOLa Madre Laura Montoya Upegui nació en Jericó, Antioquia, Colombia, el 26 de mayo de 1874. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento con el nombre de María Laura de Jesús. Hija de Juan de la Cruz Montoya y María Dolores Upegui, tuvo dos hermanos: Carmelina, que era mayor y Juan de la Cruz, su hermano menor
Su padre, que era médico y comerciante, murió asesinado cuando ella tenía dos años de edad. Este hecho, ocasionó una difícil situación económica en su familia. Su madre se vio obligada a emplearse como maestra de religión. Por este motivo, cuando Laura aún era niña, tuvo que vivir primero en la finca de su abuelo Lucio Upegui, en Amalfi, y posteriormente viajó con su madre y hermanos al municipio de Donmatías, en donde vivieron por algún tiempo
Debido a la precaria situación económica de su madre, Laura fue dejada en un hogar de huérfanos en el barrio Robledo, occidente de Medellín, que era dirigido por su tía María de Jesús Upegui, religiosa fundadora de la Comunidad de Siervas del Santísimo y de la Caridad
A la edad de 39 años, Laura decidió trasladarse a Dabeiba en compañía de seis catequistas con la aprobación del obispo de Santa Fe de Antioquia, monseñor Maximiliano Crespo Rivera, para trabajar con los indígenas Emberá Chamí. Desde entonces dedicó el resto de su vida al apostolado y las misiones
El 14 de mayo de 1914 fundó la Congregación de Misioneras de María Auxiliadora y Santa Catalina de Siena con un grupo de catequistas que la acompañaban a las misiones. A partir de entonces se dedicó a establecer, con las hermanas misioneras, centros cercanos a las comunidades indígenas, cuya casa principal estaba en Dabeiba
Fue declarada Siervo de Dios en 1973 y posteriormente declarada Venerable el 22 de enero de 1991 por el papa Juan Pablo II. El propio Juan Pablo II la beatificó el día 25 de abril de 2004 en una ceremonia religiosa realizada en la Plaza de San Pedro en Roma en presencia de 30.000 fieles
PALABRAS DEL PAPA FRANCISCOEn la ceremonia de canonización en el Vaticano, el Papa Francisco se refirió elogiosamente a la nueva Santa Colombiana. Dijo el Pontífice:La santa Laura Montoya fue un ejemplo de evangelización, primero como maestra y después como madre espiritual de los indígenas, a los que enseñó la esperanza, acogiéndolos con ese amor aprendido de Dios y llegando a ellos con una eficaz pedagogía de respetar su cultura y no se contraponía a ella
En su obra de evangelización, Madre Laura se hizo verdaderamente “Toda a todos”, según la expresión de San Pablo
También hoy sus hijas espirituales viven y llevan la fe en Dios a los lugares más recónditos y necesitados como una especie de vanguardia de la Iglesia
Esta primera santa nacida en la hermosa tierra colombiana nos enseña a ser generosos con Dios, a no vivir la fe solitariamente como si fuera posible vivir la fe aisladamente, sino comunicarla e irradiar la alegría del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida allá donde nos encontremos, en cualquier lugar donde nos encontremos, irradiar esta vida del Evangelio
Nos enseña a ver el rostro de Jesús reflejado en el rostro del otro, a vencer la indiferencia y el individualismo que corroe las comunidades cristiana y corroe nuestro propio corazón. Nos enseña a acoger a todos sin prejuicios, sin discriminación, sin reticencias, con auténtico amor, dándoles lo mejor de nosotros mismos y sobre todo compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos, que no son nuestras obras ni nuestras organizaciones; lo más valioso que tenemos es Cristo y su Evangelio
Una tercera idea: En el Evangelio de hoy están resaltadas estas palabras: “les he dado a conocer y les daré a conocer su nombre para que el amor que me teníais esté en eso y yo en ello”
La fidelidad hasta la muerte de los mártires, la proclamación del Evangelio tiene su raíz en el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo y un testimonio de que hemos de dar este amor en esta vida”
Declaración del Presidente Juan Manuel Santos a los periodistas, luego de la canonización de la Madre Laura Montoya
"Como se imaginarán, todos estamos muy felices, muy emocionados. Fue una ceremonia muy especial, única, diría yo, para todos nosotros, para Colombia. Es la primera vez en 500 años que Colombia tiene una santa. Pero no solo eso, sino que el día de hoy como que todo se juntó para darnos como una especie de mensaje. Tenemos hoy, ya podemos decir, una santa: la santa Laura. Y su vida, su legado, sus pensamientos, todos son de una gran oportunidad para lo que estamos viviendo hoy
El hecho por ejemplo, de que su padre fue asesinado, víctima de la violencia, y a los dos, tres años, su madre le enseñó a rezar para perdonar al asesino de su padre. ¿Qué significa eso? La necesidad de la reconciliación, del perdón. Y hoy lo que estamos viviendo en Colombia es precisamente eso: una inmensa necesidad de reconciliación, de perdonar, si queremos lograr la paz.




