Banco Mundial cree que las tareas pendientes en Irak corren peligro por guerra siria
Si el gobierno sirio cae, veremos un período tumultuoso en Irak", opina la responsable del Banco Mundial (BM) en Irak, Marie-Héléne Bricknell.


La responsable del Banco Mundial (BM) en Irak, Marie-Hélène Bricknell, indicó hoy en entrevista con Efe que, diez años después de la invasión estadounidense, el país aún tiene por delante importantes tareas de reconstrucción, bajo la amenaza de una mayor inestabilidad en Siria. Bricknell recuerda que la violencia, pese a no estar en los niveles de 2005 ó 2006, sigue siendo una de las principales preocupaciones y ha aumentado en los últimos 4-5 meses, como demuestra la oleada de ataques de hoy que ha ocasionado al menos medio centenar de muertos. Las tensiones sectarias dentro del propio país entre kurdos, la mayoría chiíta (ambos asentados en territorios petroleros) y la minoría suní, que fue la elite del país durante el régimen de Sadam Hussein, ha dejado un "país dividido de facto", según Bricknell. "A la inestabilidad y la crisis política interna se suman los problemas regionales", indica Bricknell, que trabaja en Bagdad desde el verano de 2011, cuando los últimos soldados del contingente estadounidense abandonaron definitivamente Irak. "La inestabilidad en Siria está afectando a Irak profundamente
Si el gobierno sirio cae, veremos un período tumultuoso en Irak", opina Bricknell, que no obstante ve difícil que los niveles de violencia lleguen a los máximos del año 2006. El Gobierno del chiíta Nuri al Maliki apoya veladamente el "status quo" establecido con el régimen sirio de Bachar al Assad, mientras que la minoría suní tiene aliados y vínculos con el movimiento rebelde que ha echado raíces en la mayoría suní de Siria. En 2013, el Fondo Monetario Internacional espera que Irak crezca un impresionante 14,7 %, por encima del 10,2 % de 2012, pero Bricknell recuerda que la mayor parte de ese crecimiento viene de los ingresos del petróleo, cuyo capital no se está traduciendo todo lo deseable en mejora del tejido productivo del país y en bienestar para los ciudadanos. "Los ingresos del petróleo en Irak no están transformando la economía", denuncia Bricknell, al tiempo que el país necesita desesperadamente inversiones en infraestructuras y sigue siendo extremadamente vulnerable al precio del crudo en los mercados. "La gente de la calle lo que necesita, además de mejora de la seguridad, es más empleos, servicios básicos, un sistema educativo decente y adaptado al siglo XXI. Mucha gente abandona el país porque quiere una mejor vida para sus hijos", indica Bricknell. "Irak tiene una sociedad muy dinámica, son gente emprendedora, pero ese espíritu se ha debilitado tras años de conflicto", apunta. En opinión de Bricknell, los desafíos que Irak tiene por delante en la próxima década pasan por utilizar los recursos del petróleo para abrir el sector privado y que se convierta en un generador de empleos. Del mismo modo, es necesario seguir reformando el sistema financiero para que el crédito fluya, fortalecer el Gobierno y las instituciones, luchar contra la corrupción y mejorar los servicios básicos y reconstruir infraestructuras.




