Misterios y creencias

Una desplazada deja en evidencia presiones de las Farc en Anorí

Desde el lunes 24 de enero, al medio día, empezaron a llegar campesinos desplazados por presiones del Frente 36 de las Farc al casco urbano del municipio al nordeste de Antioquia.

Una desplazada deja en evidencia presiones de las Farc en Anorí

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Desde el lunes 24 de enero, al medio día, empezaron a llegar campesinos desplazados por presiones del Frente 36 de las Farc al casco urbano del municipio de Anorí, en el nordeste de Antioquia. A las 12 de la noche del día siguiente, subiendo una de las lomas del municipio se encontraba Diana Villa; ella cargaba en sus hombros a su hijo de 4 años y agarrada de la mano a su hija de 7. “Nos obligaron a salir de allá… ellos (la guerrilla) llamaron al caserío y dijeron que teníamos que salir al pueblo”, relató Diana, de 27 años y que se dedica a la minería Diana salió con sus hijos, dos hermanas y su madre. Caminó durante tres horas y media hasta llegar al municipio; con hambre, frío y sin un lugar donde pasar la noche. En el atrio de la iglesia principal encontró un buen lugar para extender unas sábanas y arropar a sus hijos, con otros menores que habían llegado con sus vecinos. Esa noche ya se contaban 3 mil campesinos desplazados en el municipio, entre ellos unos mil menores de edad. A la intemperie y sin poder pegar los ojos Diana pasó la primera noche. A la madrugada con los demás desplazados recogieron para hacer algo de comer. Los niños, ancianos y mujeres en estado de gestación fueron los primeros en ingerir alimentos, una porción a medias que distraería un poco el hambre. Para el almuerzo llegaron las primeras ayudas humanitarias, a Diana le tocó cocinar para todos los habitantes de su vereda y sus hijos en un comedor comunitario. Esa noche otra vez la pasaría a la intemperie en una noche lluviosa. Sus hijos fueron ubicados en un albergue provisional, donde hay otros niños que estaban atendidos por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Ya las fuerzas se estaban acabando. Tres días después, llegaron las enfermedades como consecuencia del intenso frío. Su hija sufre de asma y el clima aceleró la enfermedad. Diana, como muchos de los 5 mil campesinos que ya estaban ese día en el pueblo quería volver a sus tierras, al calor de su hogar. Pero saben que por ahora no es posible por las presiones de las Farc y esta noche la volverá a pasar a la intemperie frente al atrio de la iglesia.

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