Enviados del Dalai Lama llegan hoy a Pekín para reanudar el diálogo con China
Los enviados del Dalai Lama, llegarán a Pekín para iniciar la séptima ronda de conversaciones con representantes del Gobierno chino dentro del proceso de diálogo.
Los enviados del Dalai Lama, Lody Gyari y Kelsang Gyaltsen, llegarán a Pekín para iniciar la séptima ronda de conversaciones con representantes del Gobierno chino dentro del proceso de diálogo iniciado en 2002. Está previsto que las discusiones oficiales entre ambas partes, interrumpidas en julio de 2007, tengan lugar el 1 y 2 de julio, según un comunicado emitido por el Gobierno tibetano en el exilio, con sede en la ciudad india de Dharamsala. El Dalai Lama ha dado instrucciones a sus enviados de "hacer todos los esfuerzos para alcanzar progresos tangibles para aliviar la difícil situación de los tibetanos", agregó la nota. Según la fuente, las conversaciones chino-tibetanas se reanudan en un "momento crucial" y se espera que contribuyan a resolver el conflicto a través del diálogo "en interés de la estabilidad, unidad y armonía de todas las nacionalidades de la República Popular China". Los representantes del líder espiritual tibetano viajan acompañados de los miembros del grupo de negaciones chino-tibetanas Sonam N. Dagpo y Bhuchung K. Tsering. El pasado 4 de marzo, los enviados Gyari y Gyaltsen acordaron reanudar el proceso de diálogo tras una reunión con el representante chino Zhu Weiqun y Sitar, miembro del Departamento de Trabajo del Frente Unido del Partido Comunista de China (PCCh). Esas conversaciones, de carácter informal, fueron calificadas de "francas y sinceras" por el Ejecutivo tibetano, que destacó las "fuertes divergencias" que existen entre las partes. El pasado 10 de marzo, monjes budistas secundados por población civil protagonizaron protestas tanto en Lhasa, la capital de la Región Autónoma del Tíbet, como en las provincias de Sichuan, Gansu y Qinghai para recordar el aniversario de la fracasada rebelión de 1959 que costó el exilio del Dalai Lama, acogido en la India. Las protestas desembocaron en unos disturbios en los que, según el Gobierno chino, murieron unos veinte civiles, mientras el tibetano en el exilio denunció 203 muertos.




