El fenómeno de La Niña se encuentra en su momento de madurez

El fenómeno meteorológico de La Niña se encuentra actualmente en su fase de madurez y, según las predicciones de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM), va a durar hasta mediados del 2008.

El fenómeno meteorológico de La Niña se encuentra actualmente en su fase de madurez y, según las predicciones de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM), va a durar hasta mediados del 2008.

El fenómeno de La Niña se caracteriza por un enfriamiento de la temperatura de la superficie del océano Pacífico Ecuatorial en las zonas central y oriental.

Según un informe presentado hoy por la OMM, el actual fenómeno de La Niña se encuentra en su fase de madurez, tras haberse ido intensificando en los últimos meses, desde que nació en el tercer cuarto del 2007.

Según las predicciones con las que cuenta el organismo internacional, el fenómeno se mantendrá durante el primer cuarto del 2008, y es bastante probable que prosiga en el segundo trimestre del año.

Algunos datos aseguran que podría extenderse incluso hasta la primera parte del tercer trimestre del año.

Una vez iniciado el fenómeno, La Niña puede llegar a durar hasta dos años, como ocurrió en 1998.

Los científicos afirman que La Niña ya ha influenciado en los últimos meses los modelos climáticos de las zonas del Pacífico Ecuatorial de India, Asia, Africa y las Américas.

Durante los últimos tres meses, La Niña se ha intensificado, lo que ha provocado que la temperatura de la superficie del océano sea entre 1,5 y 2 grados centígrados más fría de lo que debería ser.

Sin embargo, comparándola con los efectos causados por el mismo fenómeno en años anteriores, el actual se considera de término medio.

Los científicos especifican que, si el enfriamiento paulatino de los meses recientes persiste, la actual La Niña podría situarse en el rango más fuerte de los fenómenos medianos.

La consecuencia más directa de La Niña es el incremento de los niveles pluviométricos.

El fenómeno de El Niño, que es exactamente lo opuesto, es decir, el calentamiento de la temperatura de las aguas del Pacífico Ecuatorial en sus áreas central y oriental, es poco probable que suceda este año, según la OMM.

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