Las tormentas de arena amenazan de nuevo a Pekín
Pekín, todavía recuperándose de la "inundación de arena" sufrida esta semana, y otras zonas del norte de China sufrirán nuevas tormentas del desierto en las próximas horas y el fin de semana, advirtió hoy la oficina meteorológica estatal.
Pekín, todavía recuperándose de la "inundación de arena" sufrida esta semana, y otras zonas del norte de China sufrirán nuevas tormentas del desierto en las próximas horas y el fin de semana, advirtió hoy la oficina meteorológica estatal. Además de Pekín, la ciudad portuaria de Tianjin y parte de las provincias y regiones de Mongolia Interior, Gansu, Ningxia, Shaanxi, Shanxi y Hebei, en el árido norte de China, se verán azotadas por fuertes vientos venidos del desierto y que traerán la molesta arena, advirtieron los meteorólogos. El centro y oeste de Mongolia Interior serán las zonas más afectadas por las tormentas arenosas, que impedirán la visibilidad a más de un kilómetro de distancia, según las previsiones. Tras dos días de tiempo soleado, favorecido por los vientos y los "bombardeos de nubes" con sustancias químicas, Pekín se levantó hoy nuevamente con un tiempo frío y un aire amarillento. La llegada de la arena esta semana a Pekín, uno de los fenómenos meteorológicos más espectaculares sufridos en la capital china en décadas, recordó los problemas que la ciudad tiene para frenar la desertización al norte de la capital y la alta contaminación de su aire. Estos problemas oscurecen las perspectivas de éxito de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, aunque los organizadores aseguran que las tormentas de arena no serán un problema por la sencilla razón de que se producen sobre todo en primavera, mientras que la cita deportiva será en agosto. El Gobierno chino convocó el jueves una rueda de prensa sobre el problema de las tormentas de arena, en la que minimizó sus repercusiones y aseguró que muchas de las tormentas de arena que sufre el norte de China vienen del extranjero (alusión a Mongolia). Sin embargo, la irrupción de la arena, que cubrió toda la ciudad de un manto amarillo, mostró el fracaso del plan de creación de un "cinturón verde" arbolado en el norte de la capital, con el que se esperaba frenar la llegada de estas tormentas, procedentes o no del exterior. Según la Oficina de Control y Prevención de Desertización, Liu Tuo, la situación actual es mucho mejor que la que Pekín sufría en las décadas de los 50 y 60. Un 18 por ciento del territorio de China (1,74 millones de kilómetros cuadrados) son áreas desérticas, especialmente en el norte y noroeste del país, donde se hallan célebres desiertos como el Gobi, el Taklimakán o el Lop Nur.




