Pekín está completamente cubierta de arena venida del desierto
La ciudad de Pekín amaneció hoy completamente cubierta de arena llegada de los desiertos mongoles, lo que pone nuevamente en el candelero problemas como la polución de la capital china o la desertización del norte del país
La ciudad de Pekín amaneció hoy completamente cubierta de arena llegada de los desiertos mongoles, lo que pone nuevamente en el candelero problemas como la polución de la capital china o la desertización del norte del país. "Es como si el desierto hubiera llegado a Pekín en la noche pasada", señaló a la agencia Xinhua uno de los vecinos de la capital, donde autos, edificios, y calles aparecen cubiertos de una capa amarillenta. La tierra proviene de una fuerte tormenta de arena que azotó el pasado sábado la región fronteriza entre China y Mongolia, unos 500 kilómetros al norte de Pekín, y ha llegado flotando en la atmósfera hasta la capital china. La imagen de hoy es sorprendente porque, aunque la ciudad se vio azotada en las pasadas décadas por numerosas tormentas de arena primaverales, éstas no habían afectado gravemente a Pekín en los últimos años. Además, según los meteorólogos en esta ocasión no han sido fuertes vientos los que han traído la arena, por lo que ésta ha llegado sigilosamente y casi por sorpresa. Según Wang Xiaoming, encargado del la oficina medioambiental municipal de Pekín, las partículas que hay hoy en el aire son 10 veces mayores (0,1 milímetros) que el polvo habitual. El nivel de polución en el aire hoy alcanzará la cota 5, considerada "de riesgo", por lo que se espera que las autoridades, como en otras ocasiones, recomienden a los ciudadanos que no hagan excesivo ejercicio fuera de casa, especialmente ancianos y niños. La suciedad del aire de Pekín, una ciudad permanentemente cubierta por el polvo y muy seca, hace temer falta de lustre en los Juegos Olímpicos de 2008, pese a las muchas medidas que las autoridades chinas están llevando a cabo para mejorar la calidad del aire de la ciudad. Entre esas medidas está la plantación de árboles en Pekín y sus alrededores, el traslado de las fábricas más contaminantes de la ciudad a otros lugares del país, y campañas de concienciación para lograr unos "Juegos Verdes". De momento, el color reinante en la ciudad no es el verde sino el amarillo, y los lavacoches van a hacer su agosto esta semana. Pese a los esfuerzos, en los primeros tres meses y medio de este año se registraron solamente 56 días con "cielo azul" y buenas condiciones atmosféricas, 16 menos que el pasado año.




