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Condena del terrorismo y del nazismo marcaron el primer viaje de Benedicto XVI

El llamamiento a los musulmanes para trabajar juntos contra el terrorismo, la dura condena del nazismo durante la visita a la Sinagoga de Colonia y el reconocimiento "con vergûenza y dolor" del daño que causó Alemania en el siglo XX marcaron la visita de Benedicto XVI a Colonia

El llamamiento a los musulmanes para trabajar juntos contra el terrorismo, la dura condena del nazismo durante la visita a la Sinagoga de Colonia y el reconocimiento "con vergûenza y dolor" del daño que causó Alemania en el siglo XX marcaron la visita de Benedicto XVI a Colonia.
Ha sido el primer viaje de Joseph Ratzinger por el mundo desde que fue elegido Papa el pasado 19 de abril y ha tenido como destino su Alemania natal, donde hoy en la misa con la que clausuró la XX Jornada Mundial de la Juventud advirtió contra el "boom de lo religioso" que convierte a la religión en un bien de consumo.
"Todos somos conscientes del mal producido por nuestra patria en el siglo XX y lo reconocemos con vergûenza y dolor. Pero en estos días, gracias a Dios, se ha puesto de manifiesto abundantemente que existía y también existe otra Alemania, un país de particulares recursos humanos, culturales y espirituales", dijo Ratzinger en su discurso de despedida en el aeropuerto de Colonia-Bonn, ante las autoridades alemanas.
En este viaje el Papa ha recibido su primer gran baño de multitudes, el que le han dado cerca de un millón de jóvenes procedentes de 193 países, ante los que dijo que en el mundo actual hay un fuerte sentimiento de frustración y convive "un extraño olvido de Dios junto a un 'boom' de lo religioso".
Advirtió de que "si se exagera demasiado, la religión se convierte en un producto de consumo".
El Papa condenó ante los jóvenes los totalitarismos y afirmó que no son las ideologías las que salvan al mundo.
"No liberan al hombre, sino que les privan de su dignidad y lo esclavizan. No son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico", añadió el Papa en medio de los aplausos de los jóvenes.
Benedicto XVI denunció también que muchos hablan de Dios, pero que en Su nombre predican el odio y practican la violencia.
Esas palabras las hizo tras reunirse con líderes musulmanes de Alemania, ante los que condenó con dureza el terrorismo, del que dijo es una "opción perversa y cruel que desdeña la vida y corroe la convivencia civil".
El Papa dijo que combatir en nombre de Dios "debería llenarnos de vergûenza" y pidió a los musulmanes trabajar juntos para extirpar la intolerancia y la violencia.
El Obispo de Roma afirmó que una de las cosas que más le preocupan es el fenómeno del terrorismo.
"Los que idean y programan estos atentados demuestran querer envenenar nuestras relaciones, recurriendo a todos los medios, incluso a la religión, para oponerse a los esfuerzos de convivencia pacífica, leal y serena. El terrorismo, de cualquier origen que sea, es una opción perversa y cruel que desdeña el derecho sacrosanto de la vida y corroe los cimientos de toda convivencia civil", afirmó el Papa.
Benedicto XVI se mostró convencido de que juntos, los cristianos y musulmanes podrán contrastar toda forma de intolerancia y oponerse a cada manifestación de violencia.
Ratzinger hizo un recorrido por el pasado de las relaciones entre cristianos y musulmanes y dijo que la comprensión no siempre ha caracterizado las relaciones entre ambos.
"`Cuantas páginas de historia dedicadas a las batallas y las guerras emprendidas invocando, de una parte y de otra, el nombre de Dios!, como si combatir al enemigo y matar al adversario pudieran agradarle. El recuerdo de estos tristes acontecimientos debería llenarnos de vergûenza, sabiendo bien cuántas atrocidades se han cometido en nombre de la religión", afirmó.
En estos días el Papa también se reunió con los judíos y pisó por primera vez una sinagoga, la de Colonia. Fue la segunda vez que un Pontífice pisaba un templo judío -después de que Juan Pablo II entrara en el de Roma en 1986- y ese pontífice es alemán y el templo una sinagoga incendiada por los nazis.
El Papa condenó con dureza el nazismo, al que calificó de "demencial ideología racista de matriz neopagana" y advirtió que por "desgracia" actualmente están resurgiendo nuevos signos de antisemitismo y de hostilidad generalizada hacia los extranjeros.
"Me inclino ante todos los que sufrieron" aquella tragedia, añadió Ratzinger, que afirmó que los acontecimientos terribles de entonces han de despertar incesantemente las conciencias, extinguir los conflictos y exhortar a la paz.
La visita la realizó en un momento difícil de las relaciones entre la Santa Sede e Israel, debido a las críticas de algunos políticos de Tel Aviv contra el Papa, al que acusan de no haber condenado lo suficiente lo atentados sufridos por los judíos.
En respuesta indirecta, Joseph Ratzinger dijo en su discurso que "desea confirmar" su "intención" de continuar en el camino hacia una mejora de las relaciones y de la amistad con el pueblo hebreo.

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