El Papa Juan Pablo II no renunciará, advierte el Vaticano
El Papa Juan Pablo II no renunciará a su cargo, advirtió el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, ministro de Salud del Vaticano. "El Papa muestra una fortaleza fuera de lo común. Responde bien al tratamiento, se recupera (...). Las informaciones que llegan del hospital son optimistas. Los que decidirán sobre su salida son los médicos. Pero en esta oportunidad hay que mostrar prudencia. Yo me permitiría solamente aconsejar que no estén tan apurados por llevarlo de regreso al Vaticano", añadió
Bogotá --- El Papa Juan Pablo II no renunciará a su cargo, advirtió el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, ministro de Salud del Vaticano. "El Papa muestra una fortaleza fuera de lo común. Responde bien al tratamiento, se recupera (...). Las informaciones que llegan del hospital son optimistas. Los que decidirán sobre su salida son los médicos. Pero en esta oportunidad hay que mostrar prudencia. Yo me permitiría solamente aconsejar que no estén tan apurados por llevarlo de regreso al Vaticano", añadió."Más allá de sus enfermedades y sus problemas de salud, el Santo Padre tiene el estado de ánimo de un joven de 20 años", sostuvo. "La palabra renuncia no forma parte del vocabulario del Papa. El seguirá adelante mientras Dios lo quiera y con la ayuda de la Madonna", insistió.Entre tanto el Papa ha pasado de manera tranquila y sin novedad alguna su cuarta noche en el Policlínico Gemelli, a la espera de que a mediodía de hoy la Santa Sede haga público un nuevo parte médico. Tras la traqueotomía a la que fue sometido el jueves pasado para que pudiera superar una insuficiencia respiratoria, Juan Pablo ha seguido una recuperación dentro de los parámetros normales para un enfermo de su edad - 84 años - y estado físico general. Los médicos harán hoy una evaluación de cómo se desarrolla la recuperación de Karol Wojtyla, aunque la previsión es que la hospitalización será larga porque, por el momento y durante varios días, no puede hablar como resultado de la operación. Ayer domingo, el Pontífice no presidió el rezo del ángelus por primera vez en veintiséis años, pero lo siguió desde su habitación en el hospital y a su término fue acercado a la ventana para saludar y bendecir a numerosos fieles que se habían congregado en el exterior.




