Ecuador se paraliza entre la marcha y la contramarcha
Multitudinarias manifestaciones a favor y en contra del gobierno del presidente Lucio Gutiérrez evidenciaron en Quito que Ecuador es un país atribulado por la lucha entre los políticos, mientras la población se debate en la pobreza
Multitudinarias manifestaciones a favor y en contra del gobierno del presidente Lucio Gutiérrez evidenciaron en Quito que Ecuador es un país atribulado por la lucha entre los políticos, mientras la población se debate en la pobreza. En un clima de exaltación demagógica, con fuertes descalificaciones recíprocas, pero sin incidentes, la oposición al gobierno de Gutiérrez, integrada por variopintas fuerzas de izquierda y de derecha, logró hoy convocar a unas 40.000 personas en la Plaza de la Iglesia de San Francisco, en el centro histórico de la capital de Ecuador. Pocos metros más allá, en la plaza de la Independencia, Gutiérrez reunió a unos 20.000 simpatizantes que aclamaron sus argumentos sobre la lucha contra la "oligarquía corrupta" y la "regeneración política" del país. Paco Moncayo, el alcalde de la ciudad de Quito y el general que fue el gran estratega de la guerra contra Perú de 1992, se erigió hoy en la figura opositora que plantó cara a Gutiérrez en esta jornada trascendental para la vida política del país. Para muchos, y seguramente para el mismo Moncayo, que cuenta con el apoyo de la socialdemócrata Izquierda Democrática y sectores indígenas, él puede ser el más destacado candidato en las elecciones presidenciales previstas para comienzos de 2007. No obstante, los partidarios de Gutiérrez corearon hoy consignas a favor de la reelección de Gutiérrez, si bien la Constitución ecuatoriana impide, en la actualidad, que eso sea posible. "Viva la democracia, carajo", gritó Gutiérrez desde el balcón del palacio presidencial de Carondelet tras afirmar, agitando un puño cerrado, que él es un "guerrero que va a cambiar el país o morir en el intento". "Esos señoritos sinvergûenzas y amanerados, que se hacen la cirugía plástica y se robaron el dinero del pueblo para llevárselo a Miami, son ahora los que me critican porque me he atrevido a reclamarles lo que hurtaron durante la crisis financiera de hace siete años", afirmó Gutiérrez. Moncayo, a su vez, calificó a Gutiérrez de "tirano, dictador y cínico" y convocó a la ciudadanía a luchar contra "la ignominia que representan los jueces sometidos a unos u otros amos". También advirtió de que si el gobierno de Gutiérrez no atiende las reclamaciones de hoy, esta jornada será sólo el comienzo de una sistemática oposición al régimen. Se trata de una alusión a la reestructuración de la Corte Suprema de Justicia que Gutiérrez propició en el Congreso en diciembre pasado para, según dijo, suprimir el control de esa institución por parte del opositor Partido Social Cristiano, de centro-derecha. "Los que han jodido al país fueron esos llamados jueces notables, que en realidad son unos miserables que han servido durante mucho tiempo a los oligarcas corruptos", afirmó Gutiérrez, que actualmente se encuentra en la mitad de su mandato de cuatro años. Flanqueado por francotiradores y con un dispositivo policial de 5.000 agentes que impidieron que ambas marchas se encontraran, los dos políticos se enardecieron, sabedores de lo que decía el otro en tiempo real, y tensaron aún más la cuerda entre el Gobierno y oposición. Aunque sus epítetos fueron duros y contundentes, Moncayo terminó su intervención pidiendo al Gobierno que "sea sensible a las reclamaciones del pueblo" y rectifique su política para impulsar el progreso de los más pobres, que constituyen el 70 por ciento de los 13 millones de habitantes de Ecuador. Gutiérrez, por su parte, acabó su alocución invitando a la oposición a que "sea capaz de cruzar la plaza y venga a buscarme al palacio presidencial, porque bien saben hacer ese camino cuando vienen a buscar plata del Estado".




