Dresde conmemora bombardeos bajo la sombra de la ultraderecha
Los habitantes de Dresde conmemoraron bajo la sombra de la ultraderecha los bombardeos que destruyeron la ciudad hace exactamente 60 años pese a los esfuerzos que se hicieron para que de este aniversario saliera un mensaje de reconciliación para el mundo
Los habitantes de Dresde conmemoraron bajo la sombra de la ultraderecha los bombardeos que destruyeron la ciudad hace exactamente 60 años pese a los esfuerzos que se hicieron para que de este aniversario saliera un mensaje de reconciliación para el mundo. Bastaba bajarse en la estación principal de tren de Dresde entre las 11 y las 12 de la mañana para empezar a darse cuenta que los neonazis estaban dispuestos a ponerle su impronta al rostro de la ciudad. De las puertas de la estación salían filas de ultraderechistas, algunos de ellos cabezas rapadas, que marchaban organizadamente hacia el centro de la ciudad vigilados por numerosos agentes de policía. Alrededor del mediodía, cerca de 5.000 manifestantes se habían reunido detrás de la Opera Semper, donde varios oradores de partidos de la extrema derecha dieron rienda suelta a sus ataques contra "el terrorismo anglosajón", "el primer criminal de guerra de todos los tiempos que es Winston Churchill" o los líderes de los partidos establecidos por su presunta traición a Alemania. El canciller alemán, Gerhard Schroeder, no se salvó de los ataques por su plan de ir a Moscú a celebrar la victoria aliada "en lugar de venir a Dresde a rendirle culto a los muertos alemanes", ni tampoco el presidente del país, Horst Koehler, por su reciente visita a Israel. En otras partes, ciudadanos comunes y corrientes trataban de conmemorar la tragedia a su manera, pero los neonazis le dieron su imagen a Dresde marchando a lo largo y ancho de la ciudad acompañados de música de Wagner y de Karl Orff que se oía a través de altavoces junto con sus propias consignas revanchistas. Ya a punto de volver a la Opera Semper, terminando de cruzar un puente sobre el Elba, vino el encuentro con los contramanifestantes de izquierda. El enfrentamiento entre los dos grupos no pasó de provocaciones verbales porque la policía había puesto un cordón infranqueable. Curiosamente, los manifestantes de izquierda habían descubierto su amor por Israel y por Estados Unidos y exhibían banderas de esos dos países, mientras que alguno de los manifestantes neonazis se había convertido en un firme adepto de la causa palestina y se había atado el tradicional pañuelo al cuello. En el Altmark ("mercado viejo") una organización llamada "círculo de Semper" había resuelto protagonizar una acción muy cerca del lugar donde en 1945 fueron quemados 6.865 cadáveres de personas muertas durante los bombardeos. "Esta ciudad está harta de nazis", decía un letrero hecho en el suelo con velas, que no sólo logró aprobación de los ciudadanos. "¿Por que se meten sólo con la extrema derecha y no con la extrema izquierda?", decía en voz muy alta y con evidente indignación un hombre mayor que se identificó como superviviente de los bombardeos. Según Iris Kloppich, del "círculo Semper", no se trataba de un caso aislado. "Los insultos que recibimos de alguna gente mayor muestra que el pensamiento de ultraderecha no sólo llega a la gente joven como muchos creen", sostuvo Kloppich. "En lugar de hacer esas cosas deberían tratar de derrocar al Gobierno", gritó otro superviviente de 1945 que justificó el auge del ultraderechista Partido Demócrata Nacional (PND) en la región aduciendo el alto índice de paro. Los dos hombres mayores, por lo demás, estaban más indignados con los contramanifestantes de izquierda que con los neonazis. Las conmemoraciones silenciosas, como un servicio religioso en la iglesia de la Frauenkirche, pasaban a un segundo plano ante la alharaca neonazi. Tampoco otros actos, como discusiones como supervivientes del Holocausto, lograban afectar la imagen de la calle. El discurso oficial rechaza claramente el revanchismo, y aunque no niega el derecho de los alemanes a estar de duelo por sus muertos, siempre recuerda, como lo hizo hoy en un mensaje el canciller Schroeder, que Alemania fue quien originó la guerra. Todos los partidos con representación el Parlamento federal están de acuerdo con esa postura, pero en dos estados federales del este, Sajonia, de la cual es capital Dresde, y Brandeburgo, partidos de corte neonazi han llegado a los parlamentos regionales.




