TERMINO LA COMPETICION Y COMENZO LA SUBASTA PANAMERICANA
La competición de los decimoterceros Juegos Panamericanos ya forma parte de la historia, pero para los residentes de la ciudad anfitriona, Winnipeg, un día después de la clausura, llegó el momento deseado por miles de personas, la subasta de l...
La competición de los decimoterceros Juegos Panamericanos ya forma parte de la historia, pero para los residentes de la ciudad anfitriona, Winnipeg, un día después de la clausura, llegó el momento deseado por miles de personas, la subasta de lo que se dejo de utilizar.
Paralelamente, los grandes almacenes, y las tiendas que vendieron productos relacionados con los segundos Juegos en la historia de la ciudad, también colocaron el cartel de las rebajas para que los visitantes rezagados antes de abandonarlos se decidan por la última compra y los locales se aprovechen del precio real.
Desde una flota de más de 800 vehículos prestados por la casa Ford hasta los uniformes que les fueron regalados a los 20.000 voluntarios son puestos a la venta de manera oficial o por libre, para conseguir el último beneficio que les va a dejar los Juegos de Winnipeg'99.
Cada uno de los patrocinadores oficiales que prestaron sus productos para la celebración de los Juegos, a los que asistieron más de 5.000 atletas de 42 países, tienen ya todo listo para el remate y conseguir los últimos ingresos de una celebración que ha dejado ganancias a los organizadores después de cubrir los 140 millones de dólares de presupuesto.
La Ford confirmó a Efe que la mitad de los 800 vehículos, que prestó a la organización para el traslado de atletas y personalidades, fueron enviados a una compañía local de subastas para que los ponga a la venta con precios muy reducidos.
Bob Friesen, portavoz de la Ford, dijo que vehículos que normalmente en el mercado pueden valer 20.000 dólares, en la subasta se pueden conseguir entre 10.000 y 12.000 dólares.
"Lo más importante de todo es no sólo el conseguir un vehículo de calidad a un excelente precio sino que además se llevaban también todas las garantías como si fuese nuevo", señaló Friesen.
Los empleados de los concesionarios de la Ford también serán los grandes beneficiados porque 400 vehículos de los utilizados para el transporte oficial de los Juegos, comenzaron a recibirlos desde hoy, lunes.
Lo mismo sucederá con los cientos de computadoras, monitores de televisión, teléfonos y otros accesorios electrónicos que fueron utilizados para los distintos centros de prensa y de los miembros de la organización.
Lo que no van a subastar los organizadores, sino a vender y al mejor precio posible, son los objetos y partes que hayan simbolizado a los Juegos de Winnipeg y que serán establecidos cuando esta semana se reúna el comité organizador para programar la última fase de los ingresos que deben ser contados en el balance final de Winnipeg'99.
"Todos los residentes de la ciudad tendrán opción a participar en cada una de las subastas que las distintas compañías establezcan y de alguna manera les podremos devolver una milésima parte de agradecimiento por todo lo que han hecho y aportado a los Juegos", comentó Bob McMahon, jefe de operaciones de los Juegos de Winnipeg.
Los hombres y mujeres vestidos con el popular uniforme "salmón", que estaban ubicados por todas las partes de la ciudad y de las sedes deportivas, no siempre de manera práctica y funcional, pero si amable, han sido considerados por los organizadores como la clave de que al final consiguiesen el éxito económico, que al principio estaba más que en duda.
Pero, los voluntarios, que dieron miles de horas de trabajo gratis, también han montado su propia red de venta personal de los objetos que les dieron gratis, como los uniformes.
Aquellos visitantes que deseen vestirlos cuando regresen a sus respectivos lugares de origen pueden conseguirlos por un precio módico, si saben de regateo, una ciencia que no todos dominan, pero que puede funcionar hasta en Winnipeg




