NUEVAS PISTAS SOBRE QUÉ DESATA EL PLACER EN EL CEREBRO
Las sensaciones de placer generadas en el cerebro humano parecen ser el resultado de varios mecanismos, y no de sólo una sustancia química bien conocida, dijeron el miércoles investigadores de Estados Unidos. <BR>Los estudios sobre animales ...
Las sensaciones de placer generadas en el cerebro humano parecen ser el resultado de varios mecanismos, y no de sólo una sustancia química bien conocida, dijeron el miércoles investigadores de Estados Unidos.
Los estudios sobre animales efectuados por científicos de la Universidad de Carolina del Norte demostraron que la dopamina, asociada con el placer y la drogadicción, es probablemente sólo uno de los muchos "neurotransmisores" que recompensan ciertos tipos de comportamiento y generan euforia.
"Nuestros datos sugieren que la dopamina es parte de la respuesta de alerta de que algo gratificante va a suceder, pero no es parte de la recompensa continua. No es el tipo de cosas que a uno lo hace sentirse bien continuamente", dijo Mark Wightman, en una entrevista telefónica.
Wightman y sus colegas desarrollaron tecnología capaz de cartografiar los circuitos cerebrales.
Sus hallazgos podrían ser el primer paso hacia la manera de descifrar la forma en que la gente reacciona a las drogas y por qué se vuelven adictos.
"Lo que a uno le gustaría hacer es comprender todo ese circuito que se activa en el cerebro durante el abuso de las drogas, de manera que uno pudiese, quizá, figurarse una forma de intervenir y de frenarlo", dijo.
"La comprensión del circuito en su totalidad es importante y yo pienso que lo que nuestra labor ha hecho es refinar y aportar aún más a nuestro conocimiento de cómo el cerebro procesa las señales de gratificación", añadió.
La cocaína y las anfetaminas estimulan directamente las células nerviosas que producen la dopamina.
El alcohol y la nicotina también han sido vinculados a los cambios en los niveles cerebrales de dopamina, llevando a los cientficos a sospechar que la sustancia química causa las sensaciones de placer.
Pero Wightman y sus colegas descubrieron que la dopamina podría muy bien no ser la recompensa en sí, sino que podría estar involucrada en una etapa precoz del proceso que desata las expectativas de una gratificación.
Los investigadores midieron los niveles de dopamina en ratas a las que se había adiestrado para presionar una palanca, a fin de estimular eléctricamente sus propias neuronas liberadoras de dopamina.
Cuando las ratas presionaron la palanca, los niveles de dopamina disminuyeron. Pero cuando los científicos la presionaron para las ratas, eso fue una sorpresa y los niveles de dopamina aumentaron.
"El sistema de recompensa cerebral es extremadamente complicado, de manera que es sumamente improbable que estaría asociado con una sola molécula. Eso es lo que nuestra investigación ilustra, de manera dramática", dijo Wightman




