INVESTIGACION DE SIDA SE CENTRARA EN LA MUJER
Las investigaciones sobre el SIDA se van a dirigir a buscar medicinas menos tóxicas y más baratas y se centrarán en la mujer, quien en el mundo subdesarrollado sufre los índices de transmisión y contagio más altos. <BR>Nail Nathanson, quien di...
Las investigaciones sobre el SIDA se van a dirigir a buscar medicinas menos tóxicas y más baratas y se centrarán en la mujer, quien en el mundo subdesarrollado sufre los índices de transmisión y contagio más altos.
Nail Nathanson, quien dirige en Estados Unidos la agencia de investigación del SIDA, ha definido esas líneas de trabajo como la estrategia a seguir en los próximos años.
El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida afecta a 30 millones de personas en el mundo, aunque son 42,5 millones las infectadas por la enfermedad, que se ha convertido en la más dramática de fines de siglo.
La conferencia sobre SIDA celebrada en Ginebra el mes pasado reveló que el 89 por ciento de los 30 millones de afectados viven en países que, por su pobreza, no pueden acceder a las medicinas que hoy se conocen.
Las combinaciones de tres o cuatro fármacos se han revelado como la única forma posible de retrasar los efectos de la enfermedad mientras continua la investigación de vacunas que permitan una terapia a largo plazo.
"Hay una clara necesidad de compuestos más sencillos, menos tóxicos y más baratos", ha declarado Nathanson en una entrevista que recoge la revista Journal Nature Medicine.
Nathanson sostiene, además, que los estudios deben centrarse en la mujer y en la transmisión del SIDA de madres a hijos porque la enfermedad ha evolucionado en ese sentido.
Los casos de SIDA se han multiplicado por cuatro en las mujeres en los últimos cinco años mientras que entre los hombres el incremento se ha multiplicado por dos, según los datos que maneja la agencia de investigación estadounidense.
"Aunque los preservativos femeninos se han establecido como una medida eficaz para reducir el contagio, no tenemos un método efectivo, barato y aceptable femenino para bloquear la transmisión del virus", ha señalado el científico.
De los 30 millones de contagiados casi 25 viven en las regiones del Africa subsahariana y países asiáticos subdesarrollados, con unos presupuestos económicos que les impide afrontar los costes de los tratamientos.
Pese a los avances que suponen los "inhibidores de proteasas" -las últimas substancias incorporadas a la lucha contra el SIDA- no tendrán ningún efecto positivo en 9 de cada 10 afectados, señala un editorial de la revista Nature.
Ello significa que, salvo que aparezca la ansiada vacuna, la mayor parte de esos 30 millones de personas contagiadas no podrán ser tratadas y morirán en los próximos cinco o diez años.
Los especialistas en el tratamiento de la enfermedad de EEUU, que destina unos 1.700 millones de dólares cada año para investigarla, creen que en esos países lo único que se puede hacer es reforzar los programas educativos para reducir la cantidad de enfermos potenciales en la próxima década.
Tanto en la conferencia de Ginebra como en todos los foros que han tratado este año el problema del SIDA, se ha coincidido en la necesidad de bUscar una vacuna como única estrategia contra la enfermedad.
Para este año está previsto el inicio de la tercera fase de las pruebas en seres humanos de vacunas, que tendrán lugar en EEUU y Tailandia, aunque la comunidad científica tiene pocas esperanzas sobre sus resultados.
Con todo, la información que van a suministrar las pruebas se considera de gran ayuda y un paso adelante porque es el único camino de intervención posible a largo plazo contra el mal, conceptuado como una plaga del siglo XX que llegará imbatida al siglo XXI.




