Maltrato animal

Ricky, una esperanza que vive entre días de cuarentena

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En tiempos de COVID-19, se logran conocer diferentes historias de vida y de superación, y los animales no son la excepción en Neiva, la capital del Huila; así lo evidencia la lucha de este perro para aferrarse a la vida, una vida que en el pasado le causó lesiones físicas. Por eso, el propósito es que usted que lee esta esta historia, contribuya para darle aún más, un final feliz a la historia de Ricky.

Ricky como fue llamado este can, fue abandonado en un terreno baldío, donde nadie había hecho nada por él; sin embargo, y por razones del destino, fue hallado por una familia que salió un domingo de paseo a un río cerca a Riverita-Huila.

En ese lote, el perro de raza Pinsher, color amarillo y de grandes orejas, yacía entre escombros, hierba y hormigas que lo estaban comiendo vivo. Pero pese aquellas circunstancias; fue hallado aún con probabilidades de sobrevivir, por unos vecinos de Linda Vargas, salvadora de Ricky.

“El perro presentaba una fractura grave en su columna, al parecer, producto de fuertes golpes, lo que provocó que su columna se desviara”, narra Linda entre el dolor y repudio que le produce el creer que un humano llegue a tales niveles de perversidad.

 

Añade además que, “ese día el perro llegó prácticamente a nuestra familia. Los vecinos que viven al lado de mi casa llegaron y nos contaron lo sucedido y yo me interesé, saqué una crema caliente y le hice un masaje en su columna, y luego le dimos de comer. Los vecinos dijeron que se iban a hacer cargo, pero nunca lo hicieron, es más, lo dejaron afuera de su vivienda y las hormigas seguían comiéndoselo; entonces, cada vez que llegaba de trabajar, lo bañaba y le daba de comer”, dice Linda, quien acogió desde ese momento en su casa a Ricky.

Era tan triste la historia del perro, por sus condiciones físicas; y porque el animal tenía serias secuelas de maltrato físico; así que una prima de Linda, Sofía, decidió adoptarlo y darle una segunda oportunidad de vida a Ricky. Él, inicialmente, recibió todas las atenciones de Sofia y Cristina (primas de Linda), quienes lo hicieron sentir como en familia.

“Cristina, quien tiene habilidades artísticas y de manualidades, le hizo una silla de ruedas, con tubos de PVC, tela gruesa, y otros elementos que encontraron. Fue así y con ayuda de videos en internet que pudieron adaptar el caminador con el propósito de mejorar la calidad de vida del perro”, afirmó Linda.

La silla elaborada de forma artesanal, pero con mucho amor, le facilita la vida a Ricky. Él puede salir a la calle como cualquier otro, caminar, correr, disfrutar de los olores, del aire y de las personas.

Sin embargo; Sofía, tuvo que marcharse para otro municipio del departamento, precisamente a una finca y no podía llevarlo debido a las condiciones del terreno. Así que, el cambio de residencia le implicó que Ricky retornara a casa de Linda, fue ese el motivo y el momento para que Ricky regresara definitivamente con su salvadora.

“Si Ricky no tuviera esa silla de ruedas no podría hacer esas actividades necesarias para cualquier tipo de perro. Él no puede caminar con sus patas traseras, no puede levantar sus caderas, entonces le toca arrastrarse y eso hace que se raspe sus patitas”, dice Linda.

La madre de Linda; Hilda, se encarga de cuidar y velar por la salud de Ricky mientras linda trabaja. Todos los días desde que se levanta, le cambia el pañal, que es en promedio lo hace tres veces al día, o tal vez más, pues padece también de incontinencia urinaria, producto del daño causado.


La vida de perro que lleva Ricky no es la mejor, su proceso de adaptación a la silla fue lenta, pues al principio correr y mantener el equilibrio era imposible; pero poco a poco fue adecuándose a ella.

“Es un perrito muy bendecido, cuando sale a la calle se roba las miradas, la gente dice que nunca habían visto a un perro en silla de ruedas, solo por internet, entonces ahí es cuando le toman fotos. Es una sensación”, dice Linda entre sonrisas.

La familia que acogió a Ricky, solo tiene una petición: que alguna persona de corazón generoso, pueda apadrinar y acompañar a Ricky, pues requiere una cirugía para recuperar su movilidad.

Es por eso que quienes deseen apoyar la causa, se pueden comunicar con Linda en el teléfono celular 318 5240617. Generar ayudas puede lograr que Ricky lleve una vida normal de perro.

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