Cineasta colombiano Renne Díaz llega con la historia de terror que no necesitó monstruos
El realizador colombiano prepara un largometraje inspirado en la historia de los lazaretos y la segregación de las personas afectadas por la enfermedad de Hansen. La pandemia del COVID-19 fue el detonante para encontrar inquietantes paralelismos entre dos épocas separadas por décadas.
No hubo criaturas sobrenaturales ni monstruos escondidos en la oscuridad. El miedo era real. Durante décadas, miles de personas afectadas por la enfermedad de Hansen —históricamente conocida como lepra— fueron apartadas de la sociedad, separadas de sus familias y convertidas en objeto de temor y rechazo. Esa historia, marcada por el aislamiento y el estigma, es la que el cineasta colombiano Renne Díaz quiere llevar ahora a la gran pantalla.
El proyecto, actualmente en fase de desarrollo, parte de la memoria de los antiguos lazaretos colombianos, con especial atención en Agua de Dios, Cundinamarca. Sin embargo, la idea de contarla tomó fuerza mucho más recientemente: durante la pandemia del COVID-19, cuando el confinamiento, el temor al contacto y la incertidumbre frente al contagio hicieron que Díaz encontrara similitudes entre dos momentos históricos aparentemente distantes.
“Uno de los momentos determinantes en los que decidí contar esta historia fue precisamente durante la pandemia. Al ver el confinamiento, la paranoia colectiva, el miedo al contacto humano y la forma en que señalábamos al otro por temor al contagio, me di cuenta de que estábamos repitiendo patrones que ya se habían vivido en épocas pasadas con la lepra”, explica el realizador.
CUANDO EL MIEDO SE CONVIERTE EN EL VERDADERO TERROR
La película propone abordar esta memoria desde el drama y el suspenso, incorporando recursos narrativos propios del cine de terror. Pero su planteamiento se distancia del horror convencional: aquí la amenaza no proviene de un monstruo, sino de lo que una sociedad puede llegar a hacer cuando el miedo desplaza al conocimiento y convierte al enfermo en alguien a quien excluir.
Durante buena parte de la historia colombiana, las personas afectadas por la enfermedad de Hansen cargaron no solo con las consecuencias de una condición médica, sino también con un profundo estigma social. Los lazaretos se convirtieron así en espacios de aislamiento y en el símbolo de una época en la que el temor al contagio atravesó relaciones familiares, sociales e institucionales.
Para Díaz, recuperar esas historias desde el cine también significa plantear preguntas sobre el presente.
“Lo que busco con este proyecto es aportar a esa deuda histórica de memoria, utilizando la verdad médica y la empatía para mostrar que el verdadero peligro no siempre está en un virus o una bacteria, sino también en la ignorancia, el miedo y el rechazo social”, afirma.
La experiencia del COVID-19 terminó funcionando como un espejo contemporáneo. La distancia física, la sospecha frente al otro y el temor a enfermar permitieron que una generación que nunca conoció los antiguos lazaretos pudiera aproximarse, desde otra dimensión, a preguntas similares sobre aislamiento, enfermedad y dignidad humana.
UNA MIRADA CONSTRUIDA ENTRE COLOMBIA Y EL EXTERIOR
Detrás del proyecto está un realizador cuya trayectoria se ha desarrollado entre Colombia, Estados Unidos, Perú y Argentina. Díaz se formó como realizador audiovisual y multimedia con énfasis en Dirección de Cine en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y amplió sus estudios en Nueva York y Argentina en áreas como dirección, producción cinematográfica, producción ejecutiva, guion y dirección de actores.
Su experiencia incluye su participación como director asistente en el largometraje de terror Cementerio General, rodado en Iquitos, Perú, y su trabajo en la creación y desarrollo de guion de Los Cobradores, producción de Centauro Films dirigida por Gustavo Nieto Roa.
En el terreno del cortometraje, Ladrón de Besos, de La Chiva Films, recibió el reconocimiento Best Use of Dialogue en The 48 Hour Film Project y posteriormente tuvo presencia en el Short Film Corner de Cannes y en Filmapalooza, en Los Ángeles. A su trayectoria se suman proyectos como Abril Soñadora de Sueños e Inmersos, este último nominado a Mejor Película en SMARTFILMS® y reconocido mediante votación del público.
Su trabajo también ha transitado por la publicidad, con contenidos para marcas como Falabella, Pepsi, Lay’s y Banco de Bogotá, además de la docencia audiovisual y actoral. En ese campo desarrolló el Método CIGE, una metodología propia orientada al trabajo emocional y al desempeño de actores y profesionales frente a situaciones de alta exigencia.
Díaz también ha participado como jurado en espacios audiovisuales y de entretenimiento, entre ellos SMARTFILMS®, The 48 Hour Film Project y el programa Divas de América Televisión en Perú.
DEL LAZARETO A LA PANTALLA
Su nuevo largometraje reúne ahora varias de esas experiencias alrededor de una historia profundamente colombiana, pero con una pregunta de alcance universal: ¿qué sucede cuando el miedo a una enfermedad termina siendo más poderoso que el conocimiento sobre ella?
La intención del realizador es que la película trascienda la reconstrucción histórica y abra una conversación sobre la manera en que las sociedades responden frente a quienes consideran una amenaza en momentos de incertidumbre.
“Queremos que este proyecto sirva como un espejo para cuestionar nuestras propias reacciones ante las crisis sanitarias y recordar que la dignidad humana nunca debe ser sacrificada por el miedo”, sostiene Díaz.
El proyecto se encuentra en etapa de desarrollo y busca construir una propuesta cinematográfica con vocación internacional, apoyada en la memoria histórica colombiana y en un lenguaje capaz de dialogar con audiencias que vivieron, apenas unos años atrás, su propia experiencia de confinamiento y temor colectivo.
Porque detrás de los muros de los antiguos lazaretos nunca hubo monstruos.
Había personas. Había familias. Había miedo. Y hubo historias que durante demasiado tiempo permanecieron aisladas junto con quienes las vivieron. Ahora, el cine quiere volver a abrir esas puertas.
Juan Carlos González
Comunicador Social y Periodista egresada de la...Comunicador Social y Periodista egresada de la Universidad Inpahu y la Fundación Universitaria Unihorizonte. Con experiencia en fuentes como Bogotá, orden público y política. Trabajó en Melodía Estéreo, Rcn Radio, RTVC, Canal del Congreso y varias entidades del sector público.