Cúcuta

Familiares de cucuteño que murió en Estados Unidos reclaman ayuda de la cancillería

Se necesitan 10 mil dólares para traer el cuerpo y darle cristiana sepultura

Cucuteño Jhon Barrera murió en Estados Unidos /Foto Familiar

Cúcuta

La búsqueda de mejores oportunidades para su hogar terminó en tragedia para la familia Barrera Estupiñán en Cúcuta. Jhon Wilmer, un joven cucuteño de 40 años que llevaba cuatro años radicado en los Estados Unidos junto a su esposa y su hijo, falleció imprevistamente el pasado domingo 20 de septiembre.

Harold Barrera, su hermano, lo recuerda como el motor de su hogar “mi hermano fue una persona muy trabajadora, muy soñadora. En la familia era el que unía a todos; cuando llegaba a las reuniones, todo el mundo se alegraba porque llegaba la alegría a la casa”.

Durante su estadía en territorio estadounidense, Jhon Wilmer trabajó incansablemente como repartidor de paquetes para plataformas como Walmart y Amazon, pero hace 3 meses la distancia volvió a interponerse cuando su esposa e hijo de 3 años que permanecían con él, regresaron a Cúcuta mientras él seguía solo en el exterior para continuar enviando el sustento económico a casa.

La distancia y las exigencias laborales terminaron cobrando un precio muy alto en la salud Wilmer, pues de acuerdo con el testimonio de sus familiares, la soledad y la carga física detonaron su muerte “él se estaba sobreesforzando demasiado en el trabajo, no se estaba alimentando bien y tenía depresión por la soledad; todo eso hizo que le diera un infarto mientras dormía y amaneciera sin signos vitales”.

Al dolor por su repentina partida se le suma ahora una urgencia económica gigante. La repatriación del cuerpo hacia Colombia debe hacerse con entidades privadas y tiene un costo mayor a los 10.000 dólares (alrededor de 33 millones de pesos colombianos) más los trámites exequiales una vez llegue el cuerpo.

Ante el riesgo de que el cuerpo permanezca por tiempo indefinido en territorio estadounidense o deba ser sepultado lejos de su país, la familia busca la solidaridad de los cucuteños y el acompañamiento de las entidades gubernamentales para hacer donaciones y así cumplir con el único deseo de darle una sepultura digna.