La jugada oculta tras la invasión desde Marruecos: ¿un golpe a Sánchez orquestado desde Washington?
Entre el 30 y el 31 de julio de 2026, decenas de miles de personas cruzaron la frontera hacia Ceuta.
La jugada oculta tras la invasión desde Marruecos: ¿un golpe a Sánchez orquestado desde Washington?
Entre el 30 y el 31 de julio de 2026, decenas de miles de personas cruzaron la frontera hacia Ceuta. Las autoridades locales hablaron de hasta 60 mil cruces; el balance oficial marroquí, de 40 mil. Hubo 75 muertos. Rabat y Madrid anunciaron después un acuerdo de repatriación.
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Detrás de esas cifras hay una pregunta necesaria: ¿la crisis coincide con algo más grande?
Una reivindicación histórica
La demanda marroquí sobre Ceuta y Melilla no es nueva. En el discurso del Trono del 30 de julio de 2002, Mohamed VI exigió a España el fin de la “ocupación” de ambas ciudades. En septiembre de 2022, el gobierno marroquí llegó a decirle por escrito al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que “el Reino de Marruecos no tiene fronteras terrestres con España”. La filtración de esa carta provocó la respuesta de Pedro Sánchez —“Ceuta y Melilla son España, punto”— y obligó al día siguiente a una rectificación del propio Ministerio de Exteriores marroquí.
En mayo de 2023, ese mismo ministerio protestó ante la Comisión Europea calificando a las dos ciudades de “marroquíes”. Y el 9 de abril de 2023, Naam Miara, entonces presidente de la Cámara de Consejeros (Senado marroquí), dijo que Marruecos las “recuperará” algún día, pero mediante “diálogo y negociaciones serias”, no por la fuerza. Miara dejó el cargo en octubre de 2024; nadie ha repetido la declaración desde entonces.
Ese mismo tono cauto marcó el comunicado del Ministerio del Interior marroquí del 31 de julio de 2026, ya en plena crisis en Ceuta: atribuyó los cruces a desinformación y redes de trata, sin calificar nunca a la ciudad de “ocupada”, un contraste que la prensa marroquí señaló como deliberado. Un día antes, el académico Mohamed Karraoui había pedido que Marruecos convierta su reivindicación en una iniciativa diplomática formal, apoyándose en un informe reciente del Congreso de Estados Unidos.
El informe que legitimó la reivindicación desde Washington
Ese informe, el 119-631, fue aprobado el 15 de julio de 2026 por la subcomisión de Estado de la Cámara de Representantes, y describe a Ceuta y Melilla como territorio marroquí bajo administración española. La preside el republicano Mario Díaz-Balart, quien meses antes —el 1 de abril de 2026, en entrevista con El Español— ya había dicho que las dos ciudades “no están en el territorio geográfico de España, sino en el de Marruecos”, acusando de paso a Sánchez de priorizar sus relaciones con Irán, Cuba y Venezuela sobre Washington.
Díaz-Balart preside la subcomisión que financia la diplomacia estadounidense, integra el Congressional Morocco Caucus y es considerado uno de los aliados más cercanos al secretario de Estado Marco Rubio. En abril de 2025 se reunió en Washington con el canciller marroquí Nasser Bourita, junto a Rubio, y reafirmó su respaldo al reconocimiento de Trump a la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental. También respalda el proyecto de ley para designar terrorista al Frente Polisario.
Hay además un antecedente familiar: su hermano Lincoln Díaz-Balart cobró cerca de 1,2 millones de dólares, entre 2012 y 2017, por representar los intereses de Marruecos en Washington —con una cláusula contractual que expresamente le impedía gestionar ante Mario o su equipo. Marruecos ha gastado en total cerca de 20 millones de dólares en lobby en Estados Unidos a lo largo de los años, según registros FARA.
En abril de 2026, el analista Amine Ayoub pidió en el medio israelí Ynet que Israel usara su influencia en Washington para respaldar a Marruecos frente a Ceuta y Melilla, como forma de presionar a un país de la OTAN crítico con las políticas israelí y estadounidense. El mismo mes, Michael Rubin (American Enterprise Institute) pidió a Estados Unidos reconocer las dos ciudades como marroquíes, citando como precedente el reconocimiento de Trump al Sahara Occidental. Un análisis posterior de Ynet unió ambas voces —Rubin y Díaz-Balart— dentro de la lógica de los Acuerdos de Abraham, que en 2020 vincularon esa misma soberanía a la normalización entre Marruecos e Israel.
La pregunta que queda abierta
Hay piezas que coinciden en el tiempo: una reivindicación histórica que Rabat maneja hoy con cautela, un congresista con vínculos familiares y políticos con Marruecos al frente del organismo que legitimó por escrito su posición, una corriente de opinión israelí que propone usar Ceuta y Melilla como palanca contra España y una crisis migratoria con muertos que llegó semanas después de que todo eso ya estuviera sobre la mesa. Si es un bloque deliberado contra el gobierno de Sánchez, o una simple coincidencia de calendario, es la pregunta que esta investigación deja abierta.
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Bogotá
Juan Pablo Calvás
Director adjunto y corresponsal internacional...Director adjunto y corresponsal internacional senior de W Radio. Editor general en W Radio por 10 años. Creador, presentador y director de Sigue La W. Columnista de El País desde 2022. Escribió para El Espectador y El Tiempo. Como director de informativos en Radio Nacional de Colombia diseñó el primer sistema de noticias en la radio pública.